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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

¿Un santo para Chicago? La Arquidiócesis está presentando el caso del padre Augustus Tolton, el primer sacerdote negro de los Estados Unidos, para su canonización

Texto: Joyce Duriga, Editora, Catholic New World

El padre John Augustus Tolton fue el primer sacerdote estadounidense negro y es posible que algún día sea un santo de la Arquidiócesis de Chicago. A principios de marzo, el Cardenal George anunció que la Arquidiócesis está presentando el caso del padre Augustus Tolton, también llamado Augustine, para su canonización.

¿Por qué el Padre Tolton? ¿Por qué ahora?

“Es conveniente que, durante este año sacerdotal, recordemos a nuestros antepasados, quienes fueron hombres santos en el presbiterio de la Arquidiócesis de Chicago”, dijo el Cardenal George a Catholic New World.

El Padre Tolton nació en la esclavitud. Sus padres, Pedro y Martha Tolton, eran esclavos que vivían en Brush Creek, Missouri. Se casaron en una ceremonia católica y tuvieron tres hijos: Charles, Augustus and Anne. Augustus nació en la fe católica. Sus registros de bautismo en la Iglesia de San Pedro, en Sidney, Missouri, dicen “Un niño de color nacido el 1° de abril de 1854. Hijo de Peter Tolton y Martha Chisley, propiedad de Stephen Eliot”, de acuerdo a From Slave to Priest (Ignatius Press), una biografía de la vida del Padre Tolton escrita por la Hermana Caroline Hemesath.

Durante la Guerra Civil, Peter Tolton escapó a St. Louis, Missouri para servir en el Ejército de la Unión. Poco después, cuando Augustus tenía nueve años, Martha Tolton abrigó a sus tres hijos y escapó a través del Río Mississippi y caminó hasta Quincy, Illinois, que en ese tiempo era un refugio para esclavos fugitivos. Al terminar la guerra, la señora Tolton se enteró que su esposo se encontraba entre los soldados muertos. Había muerto poco después de su llegada a St. Louis a causa de la desinteria. Poco después de llegar a Quincy, la señora Tolton y sus hijos comenzaron a trabajar en una fábrica de cigarros. Asistían a misa en la iglesia de San Bonifacio, en Quincy, con otros católicos negros. Quincy era una comunidad germana, de manera que más tarde, Augustus aprendió alemán, así como inglés. Su hermano Charley, de 10 años, murió en 1863.

Problemas en la escuela

Cuando Augustus tenía 11 años, su madre lo inscribió en la Escuela de San Bonifacio durante los meses de invierno, cuando el trabajo en la fábrica de tabaco disminuía.

Su madre lo sacó de la escuela después de sólo un mes, a consecuencia de las intimidaciones y amenazas anónimas que el sacerdote y las hermanas de la parroquia recibieron por la presencia de Augustus. Su madre lo inscribió en la escuela pública. Pero poco después, el pastor de la cercana iglesia de San Pedro, le dijo a Augustus y a su madre que el niño podía asistir a la escuela de San Pedro. Ahí se convirtió en acólito.

Fue durante este tiempo que Augustus empezó a sentir que tenía una vocación para el sacerdocio. El padre Peter McGirr, párroco de San Pedro, compartió esta idea con Augustus y le ayudó a lo largo de esta travesía, un camino que sería difícil y tendría muchos obstáculos.

De acuerdo con From Slave to Priest, escribieron a todos los seminarios de los Estados Unidos y recibieron respuestas negativas. También intentaron con los franciscanos y los josefinos, pero fue en vano. Mientras tanto, además de las solicitudes, varios de los sacerdotes locales se pusieron a preparar y formar a Augustus para el seminario.

Finalmente aceptado

Después de varios años, hicieron un llamado al Colegio de la Propagación de la Fe en Roma, una universidad pontificia que formaba y ordenaba sacerdotes para la obra misionera en todo el mundo. Pensaron que Augustus podría convertirse en misionero en África.

En febrero de 1880, Augustus partió a Roma. Después de seis años de estudios, fue ordenado el 24 de abril de 1886, en la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma. El día antes de su ordenación, que fue Viernes Santo, hubo un cambio de planes. Augustus no haría su ministerio en África. Los funcionarios de la universidad sentían que debía ser un misionero en su propio país. Sintieron que era el momento para que Estados Unidos tuviera su propio sacerdote negro.

De acuerdo con informes de la época, esto devastó al padre Tolton porque conocía el clima al que iba a volver, sabía la cantidad de racismo a la que se enfrentaría en Estados Unidos. Pero se fue, con su futuro sufrimiento unido a Jesús. El padre Tolton volvió a Quincy y celebró su primera Misa el 18 de julio de 1886, en la parroquia de San Bonifacio. Fue asignado párroco de la Iglesia de San José, una parroquia para afroamericanos afiliada a San Bonifacio.

Pese a los esfuerzos fervientes para ministrar a su congregación, el racismo y el anticatolicismo obstaculizaron su ministerio. Pronto todo se intensificó y el padre Tolton hizo un llamado a sus superiores para aceptar una invitación del arzobispo Patrick Feehan en Chicago para ministrar a los católicos negros de la ciudad. Su solicitud finalmente fue concedida y así, en diciembre de 1889, el padre Tolton abordó un tren con rumbo a Chicago.

A Chicago

En ese momento, la parroquia de Santa María, en la Calle 9 y Wabash, era el centro para los católicos afroamericanos de Chicago. En 1882 celebraron su primera misa como congregación en el sótano de la iglesia. Llegó a ser conocida como la parroquia de San Augustine, en honor al nombre de la Sociedad de San Augustine, el apostolado católico negro en la Arquidiócesis.

Una vez que el apostolado tuvo su propio sacerdote, su número aumentó y vieron que necesitaban una iglesia propia. El Arzobispo Feehan concedió permiso al padre Tolton para abrir una iglesia en e local de una tienda, en la cuadra 2200 South Indiana en 1891, la cual sería más tarde conocida como la Iglesia de Santa Mónica.

En la década de 1890, el padre Tolton y la ahora Santa Katherine Drexel se escribieron; la comunidad de Santa Katherine proporcionó apoyo financiero para la parroquia del padre Tolton en Chicago.

Trabajó de manera incansable para su congregación en Chicago, hasta el punto del agotamiento y el 9 de julio de 1897, murió de un golpe de calor, mientras regresaba de un retiro de sacerdotes. Tenía 43 años de edad. Su muerte conmocionó a la comunidad católica negra de la ciudad y dejó un vacío en Santa Mónica. El cuerpo del padre Tolton se envió a Quincy para que recibiera cristiana sepultura en el Cementerio de San Pedro, donde permanece hoy en día.

Influencia duradera

Aún cuando el padre Tolton murió hace más de 100 años, su legado y testimonio del Evangelio siguen vigentes. Tanto es así que la Arquidiócesis está elaborando el caso para introducir su causa de canonización. Tener al padre Tolton como a un santo para toda la Iglesia católica, pero en particular, para los católicos de Chicago, sería una bendición. “En primer lugar, los santos interceden”, dijo el Cardenal George. “Necesitamos sus oraciones y su ayuda, sobre todo para volvernos una Iglesia más unida. En segundo lugar su ejemplo de dedicación sacerdotal, su aprendizaje y su predicación, son ejemplos excelentes para nuestros seminaristas y sacerdotes y por otro lado deberían inspirar a los laicos”.

El obispo auxiliar Joseph Perry es quien está como promotor de la causa a nombre de la Arquidiócesis de Chicago.. Afirmó que está revisando acuciosamente el material de archivo para preparar un informe sobre la vida del padre Tolton que será enviado al Cardenal George, de ahí a la Santa Sede y a la Congregación para las Causas de los Santos.

En el caso del padre Tolton, esto se denominará como una causa “antigua” porque no hay testigos vivos de la vida del candidato y toda la investigación viene después de los hechos, explicó el obispo Perry, quien agregó “creo que tenemos material suficiente para la revisión inicial de Roma”.

Testigo valiente

El padre Tolton es un ejemplo para todos los católicos porque representa el ideal más alto que deseamos en nuestros sacerdotes, afirmó el obispo Perry.

“Su testimonio es absolutamente un desafío a nuestros prejuicios y la estrechez de miras que nos mantiene aislados ante la diversidad que existe en el reino de Dios”, dijo.

Hay mucho trabajo por hacer antes de que padre Tolton pueda ser declarado como santo de la Iglesia Católica, estando la aprobación final en manos del Papa. Ya sea que el padre Tolton se convierta o no, en un santo ante los ojos de la Iglesia, él ya representa un fuerte testimonio del Evangelio para muchos católicos en Chicago, especialmente para los católicos afroamericanos en los Estados Unidos.

Gran parte de los antecedentes históricos sobre la vida del padre Tolton fue tomada de From Slave to Priest: A biography of Reverend Augustus Tolton, the first black priest of the United States, escrito por la hermana Caroline Hemesath (Ignatius Press).