Advertisements ad

Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Regresa a tu casa y quédate

Padre Claudio Díaz Jr.

Director Oficina para Católicos Hispanos

Somos parte del Cuerpo de Cristo… Como tal tenemos una identidad clara y realidad que es católica, buscando la salvación universal, apostólica, que nos llega directamente de los apóstoles, y romana, describiendo el rito o la manera con la cual celebramos el sacramento de nuestra fe. La Iglesia es para el creyente un santuario, un hogar, una casa... La Iglesia es nuestra casa.

Pero hay una dimensión que es parte de nuestra Iglesia... Esta formada por seres humanos: falibles, imperfectos y con limitaciones. En virtud de esta realidad como institución también la Iglesia puede ser percibida o resultar imperfecta y desilucionante.

Conozco varias historias de desilusión... La señora Verónica, quien era muy activa en su comunidad de fe y quien durante su delicada operación no recibió una visita, o mensaje o llamada del sacerdote, el diácono, la religiosa o el ministro de los enfermos, haciendo que su vulnerabilidad y soledad fuesen mayores. En su resentimiento y decepción “ella quiere regresar a casa”. Conozco a Antonio, quien no puede comulgar porque su primer matrimonio fue por la Iglesia. Ahora convive con otra persona en unión libre y se siente limitado, impotente ante la triste realidad de no poder recibir el sacramento. No conoce el concepto de la anulación y se mantiene adolorido, pensando que está siendo castigado por parte de la Madre Iglesia... Aun así, “el quiere regresar a casa”. Sé de la historia de Rosita cuyo hijo metido en las pandillas fue asesinado y alguien en la iglesia le negó el funeral por razones de seguridad o porque no estaban registrados. Sin embargo, en otra iglesia fueron bienvenidos... Ella también “quiere regresar a casa” a pesar de este rechazo. Ni hablar de aquellas víctimas de abuso sexual por parte del liderazgo de nuestra Iglesia... Todo esto se suma encontrando dolor, desilusión, resentimiento y parálisis existencial y espiritual.

Con esto en mente, la Arquidiócesis de Chicago está desarrollando la iniciativa de “Regresa a casa católico”. Queremos que los hijos e hijas de la Santa Madre Iglesia regresen al lugar que les corresponde. Como ejecutores del plan de Dios no solamente están llamados a atender las necesidades espirituales, de justicia social, formativas y demás, de los miembros activos del Cuerpo de Cristo, “de los de la casa”. También nos toca alcanzar a todos, inclusive y especialmente a los que con razón o sin ella se sientan heridos, desplazados, olvidados... A los que se sienten “fuera de la casa”.

Regresa a casa Católico es un llamado para que nuestras comunidades de fe se preparen para recibir de vuelta a los hijos de Dios, a todos los hijos de Dios. Debemos prepararnos para recibir a los que están confundidos con ciertas enseñanzas, a los tibios de corazón, a los que luchan con sus sentimientos de ambivalencia hacia la Iglesia, recordando que fue un representante de ella misma quien quizás provocó el dolor de lafalta, , la herida, el malentendido, el rechazo.

Como comunidades de fe debemos organizarnos para ayudar a todos a redescubrir que en Cristo siempre está la victoria, que él murió en la cruz por nuestros pecados y se mantiene triunfante sobre la muerte y el pecado. En medio de un mundo lleno de tanta confusión, nada ni nadie nos puede garantizar la paz. Sólo Dios con su infinita misericordia, mediante su palabra, su Eucaristía, sus sacramentos, puede darnos la luz, la esperanza y la determinación necesarias para alcanzar la paz. “Venid a mí los cansados...” dice la Escritura. Revisitemos la Iglesia. Retornemos al hogar espiritual y reclamemos nuestro lugar en la comunidad de los creyentes.

Tenemos que prepararnos para escuchar las historias de dolor y las razones por las cuales algunos dejaron el hogar. Simultáneamente debemos ofrecerles lo que tenemos en un gesto de solidaridad con su dolor y con el objetivo de caminar con ellos. Quizás no podremos “resolver su problema”. Quizás no tendremos la solución para todos... Pero si podemos tener un corazón generoso, un oído atento y una mano amiga para tratar de elevarlos a Dios... “Regresa a casa católico... y quédate”.