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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Baño de fe a lo boricua

Texto: Clemente Nicado

Cuando de celebrar a la María Madre de la Divina Providencia se trata, el fervor se desborda de múltiples maneras.

Así ocurrió el pasado 13 de noviembre, cuando más de 600 feligreses, la mayoría de origen puertorriqueño, se reunieron en la parroquia San Silvestre para celebrar una misa en honor a la Patrona del Borinquen.

Unas veces de rodilla, otras cantándole aleluya, dando palmadas, aplaudiendo o moviéndose ligeramente al sonido de una salsa o una guaracha. Era fe y alegría.

La ceremonia a la Virgen también entregó una nota de nostalgia hacia la distante Isla del Encanto y dio riendas sueltas a la inspiración, como fue la poesía que brotó del alma del padre Claudio Díaz Jr., Director del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago.

La homilía de monseñor Carlos Quintana, de la Arquidiócesis de San Juan, cayó como bálsamo para esa nostalgia.

El reverendo hizo un enlace cultural, histórico y religioso entre los puertorriqueños “de aquí y de allá”, mostrando a Nuestra Señora de la Providencia como centro unificador de los boricuas, donde quiera que se encuentren, arrancando los aplausos de una audiencia particularmente diversa.

Porque para este baño de fe se reunieron gente de la tercera edad, jóvenes, laicos, niños, policías, obispos, mujeres embarazadas, discapacitados, mexicanos, cubanos y de otras nacionalidades que, al menos por esa noche, fueron todos “boricuas” fieles a su patrona.

La celebración fue presidida por el obispo auxiliar Gustavo García-Siller, cuya presencia “mostró la importancia que la Arquidiócesis de Chicago le concede a esta celebración y a la comunidad de fe”, dijo el reverendo Quintana, invitado por el padre Díaz a este festejo, como ya se está haciendo tradición.

El pasado año el Ministerio Hispano invitó para la ocasión al reverendo Eusebio Ramos Morales, poco después de ser nombrado Obispo de la nueva diócesis de Fajardo-Humacao, en Puerto Rico.

En noviembre del 2007 la comunidad boricua dio una festiva bienvenida al Arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, OFM, quien presidió la misa a Nuestra Señora de la Divina Providencia en la parroquia Maternity BVM.

“Somos un solo pueblo, una sola nación, de un solo padre...Aunque estemos en diferentes partes del mundo, nos une esos vínculos de sangre, culturales y de amor... Somos un pueblo a favor de la amistad, el perdón y la unidad”, dijo entonces el Arzobispo González

El diácono Freddy Ortiz vio con orgullo la celebración que desapareció por un tiempo debido al impacto del desplazamiento de puertorriqueños y sus familias de Humboltd Park a otros suburbios.

“Es una tradición que había sido olvidada por ese fenómeno. Esto creó un vacío de cultura espiritual”, dijo Ortiz.

Hace cuatro años, en coordinación con el Ministerio Hispano encabezado por el padre Díaz, se inició el rescate de esta fiesta de fe que nuevamente está echando raíces en la comunidad.

“Vimos la necesidad de rescatar no sólo la cultura musical de nuestra comunidad boricua, sino también la espiritual”, agregó Ortiz.

De este modo, líderes religiosos y laicos, acompañados de fieles, comenzaron una peregrinación por las iglesias católicas del barrio y, por otro lado, invitaron a Chicago a los obispos y religiosos de la Isla para que trajeran el mensaje unificador con la comunidad boricua asentada aquí.

El Monseñor Quintana dijo que le encantó la espontaneidad de sus paisanos durante el desarrollo de la misa. “Me gustó la sencillez, lo espontáneo de la gente cuando aplaudían”, afirmó. También destacó la diversidad del clero que asistió a la misa y reiteradamente expresó sus deseos de ver “más sacerdotes boricuas” en la Arquidiócesis de Chicago.

Luego de la eucaristía, se llevó a la Virgen en un anda en procesión durante cuadra y media hasta la escuela de la parroquia. Detrás de este icono desfiló el clero, seguido de los feligreses que disfrutaron allí de la comida y la música boriqueña bajo la mirada de su Patrona.

“Es más que todo una fiesta cultural, dijo Awilda Irrizarry, una feligrés. Es mantener viva una tradición que muchos de nuestros hijos y familia no conocen y que debemos transmitírsela”, agregó.

La devoción mariana y alegría de la celebración emocionaron al padre Jesús H. Puentes, pastor de la parroquia Santa Filomena, quien dijo sentir la presencia “de una iglesia viva” en la comunidad católica puertorriqueña que sirve.

El padre Puentes y sus feligreses serán los anfitriones de la próxima celebración de la Patrona de Puerto Rico en Chicago el 12 de noviembre del 2010. Y ya está invitando a su gente. “Allá los espero”, dijo sonriente.

Mis Buganvillas

Mis buganvillas son cariñosas
Y saben tocar el pandero.
Querendonas todo el día
Van cargando pebeteros

 

De buganvillas salerosas
se me llenan los recuerdos.
Apaciguan mis temores
Entre nubes y entre besos.

 

Cuando mis días se acaben
Y mis sueños se hagan uno.
Cuando me enfrente a lo eterno,
Solo, tranquilo y desnudo…

 

¡Qué me entierren en el vientre
de la isla que tanto amo!
¡Qué me entierren los coquíes
con buganvillas en mano!

Rev. Claudio Díaz, Jr.
Dedicada a mis sobrinos