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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Promoviendo una cultura de vida para el bien común

Padre Michael M. Boland

La Voz de las Caridades Católicas

El 12 de noviembre, su eminencia el Cardenal Francis E. George, Arzobispo de Chicago, dio la bienvenida a casi 300 miembros de la Junta de Asesores a la 92 ª Reunión Anual de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Chicago.

Era tiempo de que Caridades Católicas informara y reflexionara sobre uno de los períodos más difíciles en nuestra larga historia. Lo hicimos mediante nuestro Informe Anual 2009-2010 y nuestro manifiesto: “La promoción de una cultura de vida para el bien común”.

Todas las personas que han llamado o venido a nuestras puertas en el último año, nos han comunicado las implacables “malas noticias” sobre la creciente tasa de desempleo, la marea cada vez mayor de personas sin hogar a causa de las ejecuciones hipotecarias, la pérdida de ahorros y el creciente número de familias de “clase media”, que de repente se ven imposibilitadas para satisfacer sus propias necesidades diarias.

Pero las “buenas noticias” es que Caridades Católicas tiene la firme voluntad de continuar con la misión de dar vida dando esperanza a quienes la han perdido. Proporcionaremos alimentos para el hambriento, ropa y asistencia de emergencia para mantener a familias e individuos saludables y con un techo; vamos a continuar ofreciendo nuestros 156 servicios de corto y largo plazo.

El año pasado, ayudamos a más de 1,085,000 personas necesitadas: adolescentes embarazadas y sus niños no nacidos, ancianos que necesitan vivienda segura y de bajo costo, o servicios de enfermería; familias que se quedaron sin alimentos; lactantes y preescolares que necesitan guarderías seguras y de calidad; refugiados huyendo de la opresión que inician una nueva vida aquí con algunos bienes terrenales; familias que intentan pagar sus facturas de servicios públicos y conservar su vivienda.

En el Centro para el Fortalecimiento de la Familia de Santa María de Celle, en Berwyn, (St. Mary of Celle Family Strengthening Center), Caridades Católicas capacitó a las familias en cómo manejar sus finanzas, cómo mejorar su nutrición y aumentar sus destrezas para retener y buscar empleo, sus habilidades en informática y en el manejo del idioma inglés. Las clases de manualidades unieron a abuelos y nietos para compartir su creatividad. Muchas familias y adultos mayores se enteraron que reunían los requisitos para recibir asistencia alimentaria y ser atendidos por programas de cuidados para la salud.

Como católicos no podemos ser la Iglesia que el Señor nos llamó a ser sin servir a aquellos que están en necesidad. Como estadounidenses, no podemos ser la sociedad establecida por los redactores de nuestra Constitución, sin cuidar y proteger a los miembros más vulnerables y debilitados entre nosotros. Entre ellos se encuentran los adultos mayores cuyos ahorros de jubilación, no alcanzan en esta economía y los padres de bajos ingresos que regularmente visitan nuestras despensas de comida y las cenas semanales con el fin de estirar su dinero.

En Caridades Católicas, vemos la pobreza como una amenaza que conquista espacios no sólo entre las familias de bajos ingresos, sino también entre las personas de clase media que han perdido sus empleos y que han venido con nosotros en busca de ayuda. Sin embargo, estamos más resueltos que nunca a continuar ofreciendo a todos estos prójimos nuestros el don de la esperanza y las herramientas para construir un futuro, y a pedir justicia para nuestros prójimos en necesidad. Esta es la obligación moral de cada ser humano.

Como católicos, tenemos una historia orgullosa de enseñar y vivir los principios de justicia social. En años recientes, el Papa Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI publicaron encíclicas que instan a las naciones, a las sociedades y a los individuos a fomentar “una cultura de vida para el bien común”.

La misión de dar vida de Caridades Católicas —de servir a los necesitados— de todos los credos, razas y religiones, es una misión de esperanza. Creemos en la dignidad de cada vida individual y trabajamos para ayudar a las familias, a los niños y a aquellos que son vulnerables y no reciben servicios necesarios para que obtengan tanto dignidad como independencia. Vemos su fuerza y les ofrecemos la esperanza y las herramientas para construir un futuro.

Al ser el brazo de la Iglesia Católica que ofrece servicios sociales, Caridades Católicas promueve de manera activa y trabaja con diligencia el fomento de una cultura de la vida en sociedad. En nuestro papel de vocero de los que no tienen voz, hablamos en nombre de los vulnerables, los débiles y los que han perdido la esperanza. Hacemos un llamado a los individuos y a la sociedad a unírsenos en esta lucha basada en la esperanza hacia una cultura de vida para el bien común.

Les pido que oren por todos aquellos que sufren en esta economía y agradezco a todas las generosas parroquias, organizaciones, familias e individuos que se están sacrificando para ayudar a sus prójimos que están en necesidad. ¡Les deseo un Adviento lleno de bendiciones y una santa Navidad!

Para leer el Informe Anual 2009 de Caridades Católicas y el manifiesto: “La promoción de una cultura de vida para el bien común”, visite: www.catholiccharities.net.