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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

¡Entre mundos!

Padre Claudio Díaz Jr.

Director Oficina para Católicos Hispanos

Recientemente tuvimos la oportunidad de ser los anfitriones de la convención de la Asociación Nacional de Sacerdote Hispanos (ANSH), aquí en Chicago. El hotel Wyndham O’Hare se llenó con más de 105 sacerdotes hispanos procedentes de diversas partes de los Estados Unidos. El vestíbulo del hotel se inundó con suma energía, saludos, risas y “mucho sabor” latino. La administración y el personal del hotel expresaron su alegría por contar con la presencia de este grupo apoyando la conferencia con suma amabilidad en diversas capacidades. La convención fue abierta por nuestro presidente, el Reverendo Monseñor Heberto Díaz, de Brownsville, Texas, bajo el tema “Celebrando el año del sacerdote”. Esa noche tuvimos nuestra misa de apertura en Santa María del Popolo, en Mundelein, Illinois.

El párroco, P. David Arcila, junto con su equipo pastoral y sus feligreses, preparó una liturgia muy propia y emotiva en la fiesta de San Lorenzo, obispo y mártir. El ministerio de música, sus ujieres, lectores y demás ministros se esforzaron mucho en planear y ejecutar una misa con un profundo sentido de oración, celebrativo y de unidad para con sus padrecitos. Seguido, los sacerdotes fueron invitados a una recepción muy cálida, organizada por parte de la sociedad Guadalupana parroquial. Fue la manera más idónea de comenzar una convención de esta clase, con la bienvenida y generosidad del pueblo hispano.

Los días transcurrieron llenos de interesantes conferencias, talleres muy informativos y discusión copiosa. Los talleres giraron en torno a la vida del sacerdote en sus dimensiones pastoral, espiritual y humana. Los presentadores de estos talleres fueron el padre Allan Deck, el padre Gilberto Cavazos y nuestro querido Monseñor John Manz. Fue Don Juan Manz quien recibió el premio “El Buen Pastor”, el mayor mérito conferido por ANSH a un sacerdote u obispo, cuya dedicación al pueblo Hispano ha sido marcada por su entusiasmo, entrega y sentido de misión.

Nuestro Cardenal, Francis George, dirigió unas palabras a la asamblea presente en el banquete que lleva el mismo nombre de “El Buen Pastor”. Habló acerca de la gran necesidad que hay de que los sacerdotes tengamos varios “encuentros para que podamos orar juntos, trabajar unidos y disfrutar de la compañía de unos con otros en profundo apoyo de nuestra identidad vocacional y ministerial”.

Haciendo eco de las palabras de nuestro Cardenal quien citó al filósofo y sacerdote jesuita, Teilhard de Chardin, como cristianos y ciertamente como sacerdotes, vivimos “entre temps”, entre tiempos, entre espacios, entre mundos... Vivimos en medio de las realidades humana y divina, de lo temporal y lo eterno. Somos el resultado del pasado, de la fe de los primeros creyentes y discípulos. Vivimos en nuestro presente con los retos del momento, mientras miramos hacia el futuro, hacia la visión beatífica de una Jerusalén gloriosa y de un banquete eterno. Como sacerdotes la lucha se enfatiza al ser líderes que procuramos evocar el pasado en una tradición de 2,000 años, apoyar al pueblo en las vicisitudes del diario vivir y llevarlos hacia un futuro luminoso, asistiéndoles en su jornada hacia Dios.

El banquete fue precedido por una misa de clausura de la convención en el Santuario de nuestra Señora de Guadalupe en Des Plaines. El padre Miguel Martínez, junto con su equipo pastoral del santuario, organizó una liturgia “al aire libre”. Más de 100 sacerdotes concelebraron al pie del altar, rodeados de su pueblo, los feligreses del santuario, que se dieron cita para este acontecimiento histórico. La noche conspiró para hacer de este momento una velada inolvidable. Las estrellas, reminiscentes del manto de la Virgen, lucían espléndidas, prendidas sobre lo que parecía un paño de terciopelo azul índigo. La temperatura, que para nosotros resulta fresca, para los padrecitos invitados de climas más calidos resultó un reto y muchos “hasta se morían de frío” mientras otros “se morían de la gracia” que esto les causaba. Ultimadamente y en toda seriedad fue una manera con la cual Dios nos hizo recordar el sufrimiento de muchos inmigrantes que, al cruzar la frontera, se exponen a los elementos y a la merced del clima. Fue un momento de reflexión y solidaridad para con muchos en nuestro pueblo Hispano.

Una de las actividades que se llevó a cabo fueron las elecciones de la nueva mesa directiva. El resultado fue una directiva que refleja la diversidad de nuestro pueblo. Un presidente texano, un vicepresidente puertorriqueño, un secretario colombiano, un tesorero peruano y un director de comunicaciones dominicano; maravillosa diversidad latinoamericana... La conferencia nos dio un espacio muy especial para meditar de una manera colectiva e intencional sobre nuestra vida, nuestra vocación y ministerio para con los católicos hispanos en los Estados Unidos. Una de las actitudes generales entre los asistentes fue el no crear iglesias paralelas (la iglesia anglosajona y la iglesia hispana), sino entender que tenemos dentro de la comunión de las iglesias locales en este país un lugar, una responsabilidad y una voz con los cuales contribuir al catolicismo de nuestra nación.

Los sacerdotes regresaron a su casa satisfechos; contentos con la conferencia y con la promesa de regresar a Chicago. Los de aquí nos quedamos con el honor de haberlos recibido y el orgullo de ser hispanos católicos en una ciudad católica... ¡Porque Chicago es católica y Chicago es Chicago!