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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Ya viene la gran colecta contra la pobreza Los días 21 y 22 de noviembre se efectuará la colecta en parroquias de la Arquidiócesis que será destinada a programas que combaten la pobreza.

Texto: Clemente Nicado, Editor

Desempleada y con tres hijos que mantener, María Márquez vio en su despido del hotel donde trabajaba un acontecimiento con ribetes trágicos para su vida familiar.

Después de trabajar 17 años en el hotel Red Roof Inn, de Chicago, se resistía a creer que la fueran a despedir de “un día para otro” sin apenas avisarle con anticipación suficiente para buscar otras opciones de empleos.

La frustración no sólo tocó inesperadamente a su puerta. Márquez fue despedida junto a otras cuatro inmigrantes, entre ellas su cuñada, que trabajó en el mismo hotel por 14 años y es madre de cinco hijos.

“Ni siquiera nos pagaron las vacaciones que teníamos acumuladas”, lamentó.

A pesar de que consideraba el hecho una injusticia, Márquez y las demás trabajadoras perjudicadas no reclamaron legalmente al hotel debido a su situación migratoria.

“Pero una vez fuimos a la parroquia del Espíritu Santo, en Schaumburg (Illinois), y allí hablé con un diácono quien nos contactó con Tim Bell”, dijo en referencia al director ejecutivo de Chicago Worker’s Collaborative, una organización no lucrativa que ayuda a los inmigrantes en materia laboral.

“Tim ha contactado a los dueños del hotel y está intercediendo para que nos paguen las vacaciones y nos den una indemnización por el tiempo trabajado. Vemos que están haciendo todo lo posible por ayudarnos y estamos muy agradecidas por eso”, expresó la inmigrante.

La ayuda de la Arquidiócesis

Chicago Worker’s Collaborative es una de las organizaciones que recibe donativos de la Arquidiócesis de Chicago como parte de la colecta anual que realiza cada año para ayudar a organizaciones sin fines de lucro involucradas en aspectos claves de la vida comunitaria.

Grupos o agencias que luchan contra la violencia, el hambre, la injusticia contra los trabajadores o favor del medio ambiente reciben montos que les permiten continuar con una labor que es también de especial interés para la Iglesia.

Para Bell, cuya organización que dirige ha recibido hasta $50,000 por parte de la Arquidiócesis, la contribución es clave para continuar con la labor que realizan, particularmente en la comunidad de inmigrantes.

“Muchos de los afectados, contra quienes se cometen injusticias, ni siquiera conocen sus derechos y tienen miedo de denunciar sus casos por temor a ser deportados”, señaló

A juicio de Bell, no pocos inmigrantes saben que, aún siendo indocumentados, tienen derechos laborales que los patrones deben cumplir o, de lo contrario, estarían violando las leyes de este país.

Centro de Trabajadores, contra el abuso

Ana Guajuardo, directora ejecutiva de Centro de Trabajadores Unidos, considera que el monto que recibe su organización por parte de la Arquidiócesis es como una bendición.

Enclavado en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en el sureste de la ciudad, el grupo dirigido por Guajardo ayuda a los trabajadores cuyos dueños no le pagan el salario mínimo o el tiempo laborado.

“A veces les pagan con cheques sin fondo y eso puede ser considerado una falta grave. Muchos trabajadores ni lo saben”, comentó.

Guajardo dijo que los recursos obtenidos por la Arquidiócesis, que este año son $20,000, contribuyen de manera importante para el pago de salarios a quienes se involucran en sus distintos programas comunitarios.

“Gracias a esta donación, se puede traer a la luz hechos que suceden en la comunidad que, de otra forma, hubieran quedado en la sombra”, aseveró.

La dirigente explicó que su organización trabaja de cerca con la oficina de la Procuradora Lisa Madigan para denunciar casos en los que se viola flagrantemente los derechos laborales.

“Tenemos un caso de una empresa del sur de la ciudad cuyo dueño es latino que solo pagó a un trabajador $350 por casi 60 horas trabajadas en una semana. Estamos luchando para que se le pague lo justo”, dijo.

Un apoyo clave

En los últimos años, la Campaña Católica para el Desarrollo Humano (CCHD), de la Arquidiócesis de Chicago ha podido reunir más de medio millón de dólares para ayudar a diferentes agencias locales involucradas en programas sociales de la comunidad.

Una parte de este monto reunido es transferido a la Iglesia Católica para ayudar a otras diócesis del país que trabajan activamente en el combate a la pobreza y en temas de derecho y justicia social.

Para Rey Flores, director de CCHD, el apoyo de la Arquidiócesis a proyectos sociales es hoy más importante que nunca.

“Que no haya pasado aún una reforma migratoria y que en estos momentos el tema no esté en los reflectores del gobierno, no quiere decir que la gente no esté sufriendo, apuntó.

“Las estadísticas no mienten. El nivel de desempleo es el peor en 16 años”, comentó.

El enfoque de la Campaña es educar a la gente, no sólo en la caridad, sino también que se preocupen y tomen responsabilidad. Como seres humanos, tenemos la responsabilidad de ayudarnos unos a los otros”, señaló.

Flores dijo que CCHD ha estado ayudando a organizaciones que luchan por los derechos laborales, contra la violencia de pandillas, por viviendas asequibles y mejorar el medio ambiente en los barrios, entre otras misiones del desarrollo humano.

Verónica Ávila, directora ejecutiva de Restaurant Opportunities Center of Chicago (ROC), una organización que busca mejorar las condiciones para los trabajadores de esta industria, también tuvo palabras halagüeñas para el donativo de que recibe de la Arquidiócesis.

En ese sentido, ROC Chicago emplea sus escasos recursos en el capacitación de trabajadores para que mejoren la posición de sus empleos dentro de su restaurant o puedan desempeñarse con éxito en otro de mayor categoría.

“Es sabido que, por ejemplo, los cocineros no se benefician de las propinas como los meseros. Nosotros los entrenamos como meseros y, al pasar a esta posición, tendrían la posibilidad de llevar más dinero a casa”, explicó Ávila.

Según la dirigente, el monto recibido por la Arquidiócesis será dirigido a una campaña para hacer cambiar las leyes estatales en aras de beneficiar a una gran parte de los 250,000 empleados que tiene esta industria en Illinois.

La sexualidad: un nuevo enfoque:

La CCDH tiene otra prioridad : educación en la abstinencia sexual.

“El valor de la sexualidad humana, de la familia y del matrimonio. Si nos faltan estas instituciones sociales... este es el principio del ciclo de la pobreza”, dijo Flores.

Cómo la sociedad ha llegado al punto de que una persona quiera quitarle a otra sus derechos humanos y su dignidad?, pregunta. Cómo tendremos respeto a los derechos humanos, sino no hay respeto a la vida?, agregó.

“Queremos educar a la gente católica que no ha vivido una experiencia de inmigrante o que no conoce de su vida, a que sepan de sus penas, sufrimientos, los obstáculos diarios a los cuales se enfrentan y lo que sufren”, indicó.

Según Flores, como cristianos, y particularmente cómo católico, no podemos quedarnos pasivos como vemos que una gente despoja a otra de su dignidad y los separa de sus seres queridos, simplemente por no tener documentos.

“Hay leyes en este país, pero hay una ley más poderosa que es la ley de Dios que aboga por ayudarse los unos con los otros, echarle la mano a los que necesitan ayuda”, prosiguió.

“Seguimos buscando las causas verdaderas de la pobreza.

“No puede perderse la fe. Nunca podemos olvidar nuestra fe. En los tiempos más difíciles de nuestras vidas, la fe es lo que nos va a sostener”, concluyó.