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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Lugares de unidad

Texto: Michelle Martin, Editora Asociada, Catholic New World

La violencia no es nada nuevo en el Barrio de Las Empacadoras, sin embargo, un sacerdote de la Parroquia Precious Blood (Preciosa Sangre), un grupo de jóvenes y otros residentes del barrio están intentando algo nuevo para cambiar las cosas: unos cuantos botes de pintura e imágenes diseñadas para un mural que reunirá y unirá a las personas. El proyecto del mural se está llevando a cabo en un viaducto bajo las vías del tren en la calle 49 y la Throop. “La 49 y la Throop es una frontera para las pandillas y es también una frontera racial”, afirmó el Padre David Kelly de Precious Blood, quien trabaja en el Ministerio de la Reconciliación de su congregación. "Ha habido una gran cantidad de disparos de uno y otro lado de ese viaducto. Queríamos transformar eso en un símbolo de unidad, paz y esperanza”.

Los jóvenes de la comunidad, tanto latinos como afroamericanos, trabajaron en el proyecto durante cuatro días a la semana como parte de un programa de trabajos de verano en la ciudad. Un grupo de madres, conocida como "Madres por la paz", también contribuyó, en particular con el blanqueo de las paredes para prepararlas para que ellos pintaran.

Fue muy importante, dijo Kelly, conseguir que las personas del barrio hicieran el mural. “Estoy seguro de que si hubiera querido habría podido conseguir que algunos grupos de arte vinieran a hacerlo, dijo. Lo importante fue reunir a los vecinos en ese lugar”.

Además de los jóvenes que trabajan en el mural, los vecinos han contribuido limpiando las paredes y permitiendo que el grupo conecte cables de extensión a sus hogares.

“Normalmente ven a jovencitos pintando graffiti. pintan señales de paz y esperanza”, afirmó Kelly.

Hasta la fecha, el barrio parece haber creído en el proyecto. Aún cuando Kelly trabajó con los niños y jóvenes que están pintando sobre la manera de responder a cualquier provocación, ha habido algunos problemas. Casi un mes después de iniciado el proyecto, el viaducto no ha sido marcado con graffiti. Los líderes de las pandillas han dicho a Kelly que no tienen la intención de causar ningún problema con el mural.

“Claramente, lo ven como algo positivo”, dijo. Eso no significa que todo haya sido fácil. Un grupo de niñas y mujeres jóvenes que estaban pintando tuvieron que abandonar la tarea debido a que atrajeron demasiada atención por parte de ambos lados del viaducto, poniéndolas exactamente en medio de grupos de jóvenes que son antagonistas. En ocasiones, Kelly ha tenido que pedir a miembros de los rangos más altos de las pandillas que dejen la zona, aun cuando acababan de llegar a hablar con él, porque su presencia podría provocar una amenaza.

Es posible que algunos de los jóvenes que están trabajando en el mural tengan alguna afiliación con las pandillas, dijo Kelly, pero “no son la cara más visible de las pandillas. Es posible que no sean conocidos por su rostro. Ellos quieren trabajar, quieren ir a la escuela, quieren hacer algunos cambios serios”.

El proyecto surgió del Ministerio de Reconciliación de la Sociedad de la Preciosa Sangre, que incluye fungir como capellanes en el Centro de Detención de Menores del Condado de Cook, dando seguimiento a los jóvenes cuando abandonan el centro de detención, organizando "círculos de paz" tanto para los jóvenes que han estado en problemas como para las víctimas de delitos y sus familias. El grupo también ha organizado los círculos de paz en las escuelas locales, ofreciendo a los jóvenes un lugar seguro para hablar.

El mural del proyecto, cuyas imágenes fueron diseñados por los jóvenes artistas, también les está permitiendo compartir sus voces. Kelly dijo que otros grupos han tomado la idea.

“Esto es algo que puede replicarse, transformando los lugares que son lugares de división en lugares de unidad”, afirmó.

“Chicago está lleno de viaductos”.