Advertisements ad

Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Creando relaciones saludables

Valentín Araya-Mesén

Director Asociado, Ministerios para la Familia Hispana

Una relación interpersonal se podría definir como la dinámica por la cual se intercambian valores y tiempos entre una o más personas. Es un intercambio mutuo donde uno recibe y da al mismo tiempo. Una relación interpersonal, no puede ser saludable cuando una sola de las personas es la que da y la otra sólo recibe.. Una relación tal, no sería enriquecedora para ninguna de las dos partes. No crece el que sólo da, puesto que se priva de la riqueza del otro o la otra. No crece el que sólo recibe, puesto que no exterioriza su propia personalidad, lo que traería como consecuencia la ausencia de oportunidades para hacerse consciente de sus propios defectos y límites y de sus grandes dones y talentos. El amor sólo crece en la medida en que se da y si no se da, no crece. A caminar se aprende caminando y a amar se aprende amando.

Hay tres elementos importantes que hacen que las relaciones interpersonales, ya sean de amistad, de trabajo o de amor, sean relaciones saludables y satisfactorias para ambas partes. Primero, el grado de conocimiento que tengan de sí mismas las personas involucradas en la relación. Sólo puede darse lo que se tiene y cuando se sabe lo que se tiene se sabe lo que puede darse. Si una persona no sabe lo que tiene para ofrecer, no siempre puede dar lo mejor de sí a una relación interpersonal. Pero si sabe quién es y conoce que tiene, entonces, ese dar se hace conscientemente y sólo da lo que hace crecer a la relación. He aquí algunas preguntas que pueden ayudarte a la reflexión personal. ¿Te conoces a ti mismo/a? ¿Sabes lo que tienes para dar a una relación? ¿Conoces tus limitaciones y tus defectos?

El segundo elemento es la aceptación. Este elemento no sólo tiene que ver con el reconocimiento y la aceptación de las virtudes, dones, defectos y limitaciones personales, sino también con la aceptación de las virtudes, dones, defectos y limitaciones de la otra persona. Una persona sólo puede aceptar a otra cuando se acepta a sí misma. Ha reconocido que su interior es una mezcla de luz y oscuridad, de defectos y limitaciones, de dones y cualidades. Sabe que no es perfecta y que está pronta a equivocarse. Sabe que los defectos, errores y limitaciones de la otra, aunque diferentes a los suyos propios, son parte de lo que significa “ser humano”. Sabe ver y reconocer los dones y cualidades en la otra persona, con amor, con sinceridad y con alegría, al mismo tiempo que abre los brazos para recibirlos y dar los suyos propios, como una riqueza para ambas. En una relación saludable, no solo se acepta y se comparte la luz, sino también lo que todavía no se ha alumbrado.

El tercer elemento es una comunicación abierta y efectiva, entendiendo y dándonos a entender correctamente. Una buena comunicación siempre requerirá que las personas expresen lo que quieren, sin temores y sin dudas. Lo curioso es que hay personas que han sido capacitadas para exteriorizar sólo lo que no quieren, en vez de exteriorizar lo que quieren. Así, es común escuchar expresiones como: “No me gusta que me trates así” o “No quiero que se reboten más cheques”. En tales expresiones se está diciendo sólo lo que no se quiere y se está omitiendo lo que realmente se quiere. La comunicación entonces es muy ambigua. En vez de eso, podría decirse, por ejemplo: “Quiero que me trates con amor, con cariño o con delicadeza” o “Quiero que te asegures que haya suficiente dinero en el banco antes de girar un cheque”. Eso haría mucho más clara y efectiva la comunicación.