Advertisements ad

Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Inspirados por el Evangelio...

Padre Claudio Díaz Jr.

Director Oficina para Católicos Hispanos

“Inspirados por el evangelio, la iglesia se siente llamada a buscar la paz ante todo. La paz que la iglesia busca es el trabajo de la justicia. La iglesia debe desenmascarar toda idolatría o absolutos en el nombre de un solo Dios y Señor.” Con estas palabras Monseñor Romero vivió y predicó en un momento de crisis nacional en El Salvador. El entendió, y nunca se cansó de decirlo, que la injusticia era la raíz de toda violencia y que tenemos que trabajar mucho para erradicarla. Con su discurso apasionado y su genuino testimonio de vida, fue un seguidor de los pasos de Cristo hasta las últimas consecuencias, el fue un discípulo.

¡Todos estamos llamados a ser discípulos! Un discípulo es una persona que simplemente sigue a Jesús. Es alguien quien reconoce a Cristo como su salvador y redentor, es su centro y modelo a seguir e imitar. Al caminar como discípulos la pregunta en todo momento, particularmente en momentos cruciales, de decisiones existenciales o de crisis, debería ser “¿Qué haría Jesús en esta situación?"

Jesús en los evangelios llama a sus doce apóstoles, precursores del discipulado, y los envía a predicar, a compartir la Buena Nueva, a liberar el mundo de espíritus impuros y a ser seguidores activos del Reino de Dios.

En nuestro bautismo hemos sido seleccionados para seguir el plan de Dios de una manera consciente e intencional. Nos convertimos en hijos e hijas de la luz, de las aguas, para la gloria de Dios y para nuestra salvación. Sellados con el Espíritu Santo, Dios nos llama a desarrollar nuestra humanidad a su mayor capacidad, a ser cristianos cultivando una relación espiritual con nuestro Redentor y a una vocación donde ejercitamos dentro de un estilo de vida y llamado nuestras promesas bautismales. El llamado al discipulado no es simplemente para los santos, ni solamente para el clero o para los religiosos, ni siquiera esta circunscrito y limitado a los líderes de la comunidad de fe.. Ser discípulo en para todos...

Es una llamada donde desde tres realidades se nos invita al misterio del discipulado. Es un misterio porque en ocasiones no podemos ver o comprender como Dios se manifiesta, actúa y hace maravillas en nuestras vidas. Estamos tan absortos con las luchas cotidianas, lo ordinario, que no nos permiten apreciar las bendiciones, lo extraordinario.

El llamado a ser discípulo es algo real, concreto y tiene un rostro. Miren a su alrededor y lo verán... Se parece a ti querido lector, esencia y fibra de tu comunidad. Se parece a los padres que luchan por criar a sus hijos con valores cristianos... Eso es ser discípulo. Se parece a nuestros ancianos que rezan por un mundo mejor. Eso es ser discípulo. Se parece a nuestros jóvenes que tratan de ser testigos de Jesucristo y son desafiados por una sociedad que no le interesa que sean fieles a su Dios. Eso es ser discípulo.

El seguimiento incondicional a la voz de Dios debe de ser nuestra respuesta, misión y obligación amorosa. Una obligación no meramente basada en una convención altruista o moral sino por el simple hecho de amar a Dios. Es el amor lo que nos permite lidiar con un vecino difícil o un amigo testaduro. Es el amor quien no mueve a despertarnos varias veces en la noche para alimentar o acunar a un hijo recién nacido. Es el mismo amor que llevó a Cristo a morir en una cruz.

El ser discípulo se extiende a la comunidad. En la manera en que nos tratamos los unos a los otros, si lo hacemos en nombre de Cristo, estamos siendo seguidores del maestro. Esto nos lleva a actuar con justicia, a alimentar a los pobres, a proteger a los marginados, a las mujeres que sufren de violencia doméstica y a los niños desamparados. Esto no requiere de gestos dramáticos. Sólo requiere el querer hacerlo en lo cotidiano, en el diario vivir de nuestros hogares, vidas y corazones.

Independientemente de quienes somos, dueño de una compañía, una enfermera, un abogado, una ama de casa, un ingeniero de mantenimiento o un estudiante, la invitación está hecha llamándonos a ser profetas, seguidores y cooperadores con el plan de salvación para la humanidad. Seamos portadores del mensaje liberador de Cristo. Llevemos al mundo sanación y esperanza. ¡Dios nos llama ser discípulos!