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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Nada es imposible para el que tiene fé

Texto: Clemente Nicado

Entrevista con el padre Rigoberto Gámez, con motivo de su nombramiento como párroco de la parroquia Nuestra Señora del Tepeyac, en La Villita

El padre Rigoberto Gámez se autodefine como una persona exigente y estricta, un hombre que aprendió desde pequeño que nada en la vida se obtiene de la nada.

“Soy exigente y estricto conmigo mismo. Creo fervientemente en que cada cosa se gana con sacrificio y convicción”, afirma en entrevista con Chicago Católico, a raíz de su nombramiento como párroco de la comunidad de Nuestra Señora del Tepeyac (2226 S. Whipple Street), en La Villita.

Y al parecer el sacrificio sí le ha dado resultado a este párroco colombiano, porque desde que salió a los 18 años de su finca en Boyocá, Colombia, ha tenido una carrera ascendente que lo llevó a Roma, lugar en el que obtuvo un doctorado en Derecho canónico.

Gámez se enfrenta ahora a nuevo reto.Reanimar y mantener su parroquia asignada ante el reto financiero, pues atraviesa serios problemas económicos. “Es otra etapa más en la vida que meha dado Dios, es un reto más, una esperanza más”, dijo el párroco, quien también fue Juez del Tribunal Superior Eclesiástico de Colombia y Juez del Tribunal de Primera Instancia de Tunja Boyocá, Colombia.

De Boyocá a Chicago

El padre Gámez llegó a Chicago,y a Estados Unidos, en julio de 2005 como pastor asociado en la parroquia Providencia de Dios y en el año 2007 fue nombrado administrador parroquial de la misma parroquia. En ese mismo año también fue nombrado como representante del Cardenal ante el Movimiento de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Chicago, un movimiento que sigue desempeñando en la actualidad, guiando espiritualmente a 80 comunidades en igual número de parroquias.

En el 2008 también fue nombrado Defensor del vínculo sacramental en los procesos de declaración de nulidad en el Tribunal Metropolitano de la Arquidiócesis de Chicago y profesor en la Universidad de DePaul como miembro de la facultad de ESFOR (Escuela de Formación Pastoral Juvenil).

Gámez sigue desempeñándose en todas esas funciones, a tiempo que atiende con esmero su nueva función de nuevo líder de la parroquia.

La clave: control y orden

Su paso por la parroquia Providencia de Dios sirvió a Gámez para demostrar que sí se puede. La parroquia estaba atravesando serios problemas financieros cuando fue designado su administrador.

“En dos años establecí un riguroso control de todo el dinero que entraba y salía. Aplicaremos en nuestra Señora del Tepeyac el mismo método que trabajamos allá. No solo creemos en el trabajo humano, sino también en la fe en Dios, en la gente que hacen sacrificio y salvar lo que amamos”, afirmó.

Después de la financiera, la siguiente procuración del padre es la seguridad social, especialmente en problema de la violencia relacionado con los grupos de pandillas.

“Trabajamos con distintos ministerios o grupos juveniles. Hay un asociado pastoral que ayuda a encontrar los puntos álgidos. Tienen el Taller San José que ayuda a las víctimas y victimarios. También tenemos la agencia Save Another Life que tiene como objetivo evitar la muerte de adolescentes, padres y víctimas y muchos de ellos andan metido en drogas”, afirmó.

Gámez mencionó además a Latinos Progresando, un grupo que tiene la misión de asistir a indocumentados, así como Familia Unida, la cual se dedica a trabajar por la unidad de los matrimonios.

Salvar la parroquia

Al momento de la entrevista el padre Gamez había efectuado unas 15 reuniones con las diferentes agencias, mientras atiende otras actividades parroquiales como las dos escuelas, una primaria y otra secundaria

Gámez sintió satisfacción del apoyo que ha recibido del cardenal Francis George y del obispo John Manz en su esfuerzo por mejorar las finanzas y el funcionamiento de la parroquia en general.

Preguntado sobre qué espera de sus parroquianos, el sacerdote de 43 años no vaciló en responder.

“Espero que haya una respuesta de compromiso de cada uno y el objetivo es uno solo, salvar la parroquia como una comunidad. Hay que hacerlo, primero, por la fe, por un sentido de pertenencia espiritual. Esto es nuestro y hay que salvarlo”, señaló.

Parece ser que el párroco tendrá una respuesta positiva de sus feligreses, como lo demuestra la última fase de la bienvenida que le dan en el boletín de la parroquia: “Y nada es imposible para el que tiene fe, nos dice el Señor Jesús”, concluye.