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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Caridad en la verdad

Juan Carlos Farias

Oficina para la Catequesis

Este es el título de la tercera encíclica escrita por el Papa Benedicto XVI y que fue publicada el pasado 29 de Junio. La intención primaria de la encíclica es responder a los grandes desafíos que enfrenta la Iglesia en un mundo en progresiva y expansiva globalización. Con esta encíclica el Papa Benedicto XVI desea dar un nuevo impulso a la Doctrina Social de la Iglesia y a la vez recordar a los fieles católicos la responsabilidad de luchar por la justicia social y el bien común que a la vez son el criterio de la acción moral de todo ser humano.

Las dos palabras centrales de la encíclica son la Caridad y la Verdad. San Pablo nos dice, en uno de los pasajes más hermosos, lo que significa la caridad: “Aunque habla las lenguas de los hombres y de los ángeles…. Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y toda la ciencia y aunque tenga plenitud de fe como para trasladar montañas, sino tengo caridad, nada soy” (1 Cor 13: 1-2). Es por ello que nuestro Papa Benedicto XVI enfatiza que la justicia es el primer paso en el camino de la caridad. Por lo que la caridad supera la justicia y la completa siguiendo la lógica de la entrega y el perdón. En cuanto a la palabra verdad, Benedicto XVI dice que la verdad es luz que da sentido y valor a la caridad por que sin la verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo y relega la caridad a un ámbito de relaciones privadas y reducidas.

La encíclica cuenta con seis capítulos, una introducción y una conclusión. El primer capítulo titulado “el mensaje de la Populorum Progressio” hace un análisis sobre la influencia e importancia de esta encíclica de Pablo VI en el entorno de la Iglesia al afirmar la importancia imprescindible del Evangelio para la construcción de la sociedad según la libertad y la justicia.

El segundo capítulo es muy interesante y creo que valdría la pena que en las comunidades parroquiales se hiciera un análisis profundo de su contenido. El titulo de este capítulo es “el desarrollo humano en nuestro tiempo”. De hecho encontraremos una frase que me parece resumen de manera categórica la idea central de todo el capitulo al decir que la verdad del desarrollo se encuentra en el bien común, es decir, en el camino de la fraternidad. El Papa Benedicto XVI nos indica que tras el derrumbe de los sistemas financieros y políticos solamente nos queda hacer una profunda renovación cultural y redescubrir los valores de fondo sobre los cuales construiremos un futuro mejor.

Hay un punto en este capítulo dos que me toco muy profundamente y que me gustaría mencionar antes de concluir ya que la síntesis de los de más capítulos será una tarea que nos tocara de manera personal investigar si es que he logrado el objetivo de inquietarles y emocionarles en la lectura como en mi lo ha hecho la lectura de la encíclica.

El punto final que llamo mi atención es la brecha o zanja tan grande que se ha venido haciendo de las diferentes clases sociales entre ricos y pobres. Hasta hace algunos años se hablaba de una clase media pero con el tiempo esta clase ha ido desapareciendo y han surgido otras subniveles que podemos decir se encuentran en la clase pobre y que han venido dividiéndose en subclases sociales. En particular la encíclica menciona y nos alerta a un cambio al decir: “En las zonas más pobres hay algunos grupos que gozan de un tipo de subdesarrollo derrochador y consumista que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora”.

Siento de manera personal que esta realidad que menciona la encíclica toca muy profundamente a nuestra realidad hispana que viene en busca del sueño americano y que en el proceso este cáncer social del consumismo nos empuja en aguas muy profundas donde muchas de las veces se pierden muchos de nuestros sueños y valores como grupo social y religioso.