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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Carta del Cardenal contra la violencia

13 de julio de 2009

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Ahí, donde la violencia es una amenaza diaria, los niños, sus padres y sus catequistas están pidiendo ayuda.

Los disparos y la violencia de las pandillas atemorizan a los niños, obligándolos a vivir con miedo y en un estado de constante vigilancia. Ellos caminan a la escuela o al parque poniendo atención no en las tareas o en los juegos que jugarán, sino en la forma en que podrían escapar si se ven amenazados por la violencia. Cuando las comunidades se ven afectadas por la violencia, como señalaron los Obispos Católicos de Estados Unidos en su carta pastoral de 1994, “tenemos la obligación de responder”.

La fe nos permite fomentar comunidades pacíficas que protejan el don de la vida. Muchos están dispuestos a ayudar, pero en ocasiones la respuesta no está bien coordinada. Aquellos que trabajan donde la amenaza de la violencia domina la vida de los niños insisten en que la con- fianza puede ser restaurada mediante esfuerzos comunes de reconciliación que enfaticen la responsabilidad y hagan hincapié en las consecuencias de la violencia en la palabra y la acción. Sugieren cuatro enfoques:

1) Abrir gimnasios y edificios escolares para proporcionar refugios seguros. Las parroquias que se encuentran en zonas donde no hay riesgos para los jóvenes pueden forjar alianzas con parroquias en comunidades asediadas por la violencia. El compartimiento entre parroquias hará posible que profesionales voluntarios atiendan las necesidades médicas, jurídicas, financieras y de defensa de derechos de jóvenes que se encuentran en situaciones de riesgo.

2) Hacer que los jóvenes en riesgo sean una prioridad. Unirse a los padres preocupados por esta situación para ofrecer apoyo a aquellos lugares que ayudan a los jóvenes. Visitar una escuela, iglesia, parque o al departamento de libertad condicional de menores para establecer las relaciones que nutran la confianza y generen paz.

3) Compartir sus preocupaciones acerca de la seguridad de los niños con los funcionarios públicos. Cuando se ponga a debate el presupuesto del Estado, hacer hincapié en la necesidad de una red de seguridad social. Si no sabe el nombre de su Representante Estatal o su Senador, puede encontrar esa información en el sitio Web de la Conferencia Católica en www.catholicconferenceofillinois. org.

4) Llegar a una comprensión más profunda de las causas de la violencia en el hogar y en la calle: la adicción al alcohol y las drogas, hogares disfuncionales, falta de empleo y falta de una alimentación o vivienda adecuadas.

Orar por las víctimas de la violencia hace una gran diferencia y cuando trabajamos juntos para responder a la violencia, damos esperanza a una situación que pareciera no tenerla. Que Dios los bendiga.

 

Sinceramente suyo en Cristo:

 

Cardenal Francis George, O.M.I.
Arzobispo de Chicago