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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

¡Y al fin se hizo justicia!

Texto: Redación Chicago Católico

Después de dos años y medio de pacífica protesta, dos hermanas religiosas lograron entrar a un Centro de Detención de Inmigrantes e iniciar conversaciones con las autoridades para ofrecerles servicio espiritual a los detenidos.

Al parecer la justicia le abrió las puertas a las hermanas Jo Ann Persch y Pat Murphy en su persistente reclamo de ofrecer servicios religioso a los inmigrantes detenidos en una prisión de Illinois.

Bajo lluvia, calor, frías mañanas o una tormenta de nieve, Persch y Murphy, de 74 y 80 años, respectivamente, se apostaron cada viernes frente al Centro de Detención del Buró de Vigilancia de Inmigración y Aduanas (ICE) en Broadview para pedir a las autoridades que les permitieran entrar, ver a los detenidos y orar con ellos.

Pero ni sus oraciones frente a la cárcel ni cartas enviadas al director del ICE, Ricardo Wong, fueron suficientes para lograr su cometido. Sin embargo, las religiosas de la orden Hermanas de la Caridad estaban dispuestas a ser arrestadas si era preciso por llamar la atención sobre el derecho de todo prisionero, incluyendo los inmigrantes, a recibir un servicio pastoral.

Un primer paso

La noticia sobre la autorización para entrar a la prisión llegó el 28 de abril poco después de conocerse que las hermanas y otros líderes religiosos organizaban una protesta de desobediencia civil que incluía el cierre temporal de una calle de acceso al Centro de Detención.

Luego del encuentro entre el ICE, Wong anunció que los religiosos visitas pastorales cada viernes a los deportados antes de dejar Broadview en dirección al aeropuerto por un período de dos meses, mientras continúan las negociaciones para tener un mayor acceso.

En una breve entrevista con Católico, la hermana Pat manifestó satisfacción por la sorpresiva decisión del ICE, pero precisó que sólo se trata de un primer paso en su reclamo de acceder a los inmigrantes detenidos para ofrecer servicio religioso.

“No sabemos que pasará (al final de las negociaciones con el ICE), pero podemos asegurar que seguiremos orando frente a Broadview hasta que haya una reforma migratoria comprehensiva que termine con las redadas y la separación de familias”, dijo la religiosa.

El centro de Broadview internan a los inmigrantes que son detenidos en redadas y antes de ser deportados. El pasado año más de 11,000 inmigrantes corrieron esta suerte, según destacó The New World, el semanario en inglés de la Arquidiócesis de Chicago.

Los detenidos en esta prisión al oeste de la ciudad, incluyen inmigrantes con documentos legales e indocumentados, muchos de los cuales han vivido por años en Estados Unidos y entre ellos figuran sobrevivientes de torturas en sus países de orígenes y gente que pidió asilo político, así como población vulnerable como mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas, agregó el periódico.

La Coalición para los Derechos de Inmigrantes y Refugiados reveló que al año fueron deportados unas 357, 000 inmigrantes.

La hermana Pat coincide en asegurar que su breve encuentro con los inmigrantes en camino a la deportación fue una experiencia que impulsa a seguir luchando por una reforma migratoria.

“En uno de los vehículos, una minivan, hablamos con tres mujeres esposadas. Estaban llorando y tratando de abrazarnos. Una de ellas nos dio su direccion (en Estados Unidos) y nos pidió visitar a su familia. Dejaba a su esposo y dos hijos aquí”, dijo Persch al NW.

Con información de Michelle Martin, del New World