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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

“La misión de la Iglesia no debe tomarse a la ligera”

Texto: Redacción Chicago Católico

Edith Robles cuenta cómo se formó como catequista y cuánto le ayudó su paso por el Instituto de Liderazgo Pastoral que tiene en esta joven mexicana un hermoso capítulo de sus 25 años de constituido como un centro de formación de líderes hispanos en la Arquidiócesis de Chicago.

Edith nunca olvidará el día en que el padre Miguel Martínez la invitó a dar clases de catecismo en español a los niños al ver su pasión por aprender y enseñar la palabra de Dios.

Era 1993 y desde entonces Edith ya trabajaba como voluntaria en la parroquia San Nicolás de Tolentino (6200 South Lawndale). “Mucha gente pedía clases de catecismo en español, pero no había quien la impartiera”, recordó. Sin embargo, cuando el padre Martínez habló con ella, la joven mexicana no entendió exactamente que, en realidad, le estaba pidiendo impartir clases de catecismo.

“Yo creía que era cargar libros o ayudar en otras cosas, pero luego me di cuenta que era preparar a los niños para la Primera Comunión. Le dije entonces que no sabía y él me respondió que sí se podía”, recordó.

La invitación fue crucial en los sueños de esta joven, pues le permitió involucrarse más en la Iglesia y ser, en un futuro, una catequista con una formación adecuada.

Animada por tener un hijo en edad de celebrar la Primera Comunión, Edith comenzó a dar clases a los niños, guiada por el padre Miguel y al mismo tiempo, leyendo y familiarizándose con los libros para ir aprendiendo sobre la marcha.

“Si no entendía algo, él me lo explicaba y preparaba aun mejor las lecciones. Al mismo tiempo profundizaba en mis estudios e iba aprendiendo muchísimas cosas”, recordó.

Pasaron tres años y Edith se sentía algo incómoda debido a su preparación, prácticamente empírica. Quería más. Entonces empezó a ir a otras parroquias para darse cuenta que, más allá de conocer elementos básicos, el catequista debía recibir una preparación formal.

Para aquella etapa se habló de un centro de formación ‘Espíritu Santo’ en la parroquia de San Simón. La información le llegó de una manera muy vaga, pero allá fue y escuchó al obispo Gustavo García-Siller enfatizando en la necesidad de formar catequistas para llevar a cabo la misión de la iglesia en una homilía que marcó su ruta de liderazgo.

“Fue algo muy bonito. Mi inquietud estaba siendo respondida. Dios me llevó a ese lugar. Encontré lo que buscaba”, afirmó.

Durante aquel encuentro hubo algo más que completó su suerte.

“Encontré un volante donde se anunciaba un curso en el Instituto de Liderazgo Pastoral. Mi corazón se aceleró a mil por hora. Entonces fui con mi párroco y le pedí que me ayudara para asistir al ILP”, recordó

De esta manera, Edith inició su preparación como catequista en el 2005 en el Seminario de Mundelein y se graduó dos años después, convencida de que dio uno de los pasos más trascendentales de su vida.

“Si hoy puedo impartir catequesis a 359 familias y más de 400 niños con toda confianza y muy segura de mí misma, se lo debo a mi preparación en el Seminario”, apuntó.

Edith, quien en su natal México hizo estudios de de programación, dijo que su paso por Mundelein le abrió los ojos a la necesidad de que más laicos se preparen en esa misma dirección.

“La necesidad es grande. No podemos hacer ministerio sin la preparación adecuada. La necesidad de cumplir la misión de la Iglesia no debe tomarse a la ligera”, indicó.

Para esta madre mexicana el ILP, sin embargo, solo representa un inicio, una forma de recibir una buena preparación para seguir adelante.

“Nunca imaginé que podía hacer todo lo que hago hoy. Dios está detrás de todo esto. Y también le agradezco a mi esposo que me apoya y me permite convertir este sueño en realidad”.