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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

“Respeto a todos sin importar situación legal”El cardenal Francis George presidió un evento pro inmigrante la parroquia Nuestra Señora de la Merced donde el líder católico reiteró el llamado de la Iglesia al gobierno de hallar cuanto antes una reforma migratoria comprehensiva y compasiva.

Texto: Clemente Nicado, Editor

Sólo escuchar el testimonio de Brenda bastó para romper el corazón de una audiencia conmovida hasta las lágrimas. Frente a unas dos mil personas, incluidos líderes católicos y de la comunidad reunidos en la parroquia Nuestra Señora de la Merced, la jovencita habló de sus metas personales y de los sueños de sus otras dos hermanas.

A Brenda le gustaría trabajar para el Departamento de Policía de Chicago como una investigadora criminal; su hermana Cindy quiere ser Presidente de los Estados Unidos y la menor, veterinaria. Todas son ciudadanas estadounidenses, pero sus padres son indocumentados.

Luego preguntó con su voz infantil pero firme, ¿Qué pasará si mis padres son deportados de este país porque no son residentes legales? ¿Qué pasará con nuestras vidas llenas de metas y sueños?

En un intento por llamar la atención sobre la urgencia de una reforma migratoria, la Iglesia Católica, representantes de otras denominaciones cristianas y religiosas, Sacerdotes por la Justicia para el Inmigrante y Hermanas y Hermanos, lanzaron un fuerte mensaje al gobierno y al congreso federal para que paren las redadas, las deportaciones y no dilaten más la discusión de una Reforma Migratoria.

“Que Dios quite la ceguera de nuestros corazones y de los corazones de todos los que están encarcelados por la ignorancia y el prejuicio. Que nuestros esfuerzos ayuden a ganar respiro para nuestros hermanos y hermanas indocumentados entre nosotros y que ahora viven regidos por el miedo”, dijo el Cardenal, varias veces interrumpido con un aplauso.

El dilema de Elizabeth

Entre los feligreses que asistieron estuvo Elizabeth Rodríguez aplaudiendo con emoción. La ciudadana mexicana de 18 años resulta una de las miles de jóvenes que han visto truncados sus estudios universitarios por la ausencia de una reforma a la ley migratoria.

Después de ganar varias becas universitarias por su brillante desempeño académico, Elizabeth abrazó su esperanza de estudiar psicología hasta que le pidieron su número de Seguro Social al momento de matricularse. No lo tenía, ni lo tiene.

“Pienso que es excelente que la Iglesia y líderes de la comunidad presionen para que se dé una reforma migratoria. No solo por mí, sino por mucha gente que conozco y que son brillantes, pero no pueden estudiar y si matriculan en la universidad, no podrán ejercer su profesión”, comentó.

Elizabeth, quien por 11 años ha esperado una solicitud de Residencia, debió escuchar con alivio al Cardenal cuando pidió a las autoridades un fin a las redadas y a la separación de familias.

“Sepan que las voces de ustedes se escuchan con simpatía y respeto. Plegaria y acción. Con ustedes escuchamos a los hijos que han perdido a sus padres a causa de deportaciones, compartimos el dolor de maridos que son separados de sus esposas. Es imperativo que sigamos juntos, un pueblo unido al Señor”, apuntó.

La Iglesia habla en contra la injusticia

Respecto al mismo tema, el reverendo Freddy Santiago, de la Iglesia Metodista Rebaño, dijo poco antes de la bienvenida que dio a los asistentes, que la unidad en torno a la injusticia es una forma de enfrentar este dramático momento que vive la nación.

“Creemos que Jesús, el hijo de Dios, vino al mundo para (proteger) a los desamparados, huérfanos, extranjeros y animar a todos los quebrantados de espíritu. Dios es justo, está a favor de la justicia y la Iglesia tiene la responsabilidad de representarlo aquí en la tierra. Ha dejado a la Iglesia como su cuerpo, sus pies y su boca para hablar en contra de la injusticia”, indicó.

Al evento organizado por la Campaña Católica para una Reforma Migratoria, asistió el congresista Luis Gutiérrez, quien fue recibido con aplausos a su entrada a la parroquia en el noroeste de la ciudad.

El legislador que representa el Cuarto Distrito de Illinois y quien desde hace años ha venido luchando por una reforma migratoria, confía en que ahora, bajo la administración del presidente Barack Obama, puede lograrse sacar de la sombra a los millones de indocumentados.

“Los testimonios que hemos escuchado aquí, sobre las consecuencias del daño que provoca la separación de familias. Los he escuchado en Atlanta, Los Ángeles y en otras ciudades del país y, como hemos visto, no sólo pasan en la comunidad latina. Es hora ya de corregir el problema y creemos que es posible”, afirmó.

Que vuelva mi Papá

El testimonio de Peter Derezinski fue desgarrador. El joven adolescente contó que su padre, un indocumentado originario de Polonia, fue detenido por el Departamento de Policía de Chicago el 13 de julio de 2006 cuando iba camino a recoger a tu madre, con ocho meses de embarazo, para ir al médico.

Andrzej, el padre de Peter y de otros dos hermanos, contando el menor que no ha visto, fue deportado y Peter reza “todos los domingos en misa y cada noche antes de irme a dormir” por el regreso de su ser querido. “Lo único que quiero es que vuelva mi padre”, dijo trabajosamente, con un nudo en la garganta.

Bienvenido a la luz

Rodolfo e Isabel Benítez, quienes escuchaban atentamente al joven desde los asientos de la parroquia, entendieron posiblemente mejor que nadie lo que explotaba en el alma del joven.

Con cuatro meses de embarazo, Isabel fue deportada a México luego de desobedecer una orden de deportación de Inmigración. Isabel se llevó a Andrea, de entonces cinco años, mientras Rodolfo se quedó con dos de sus hijos adolescentes en Chicago.

La odisea en que se envolvió a la familia generó todo tipo de apoyo y solidaridad en la comunidad. Gutiérrez, logró conseguir una visa humanitaria en el Congreso Federal y, cuatro meses después, la familia Benítez volvió a reunirse en Chicago. Isabel, quien aún vive en un limbo legal, dio a luz a Eric, de cuatro años edad.

“He sentido aquí mucho apoyo de la Iglesia, especialmente del Cardenal, como Presidente de la Conferencia de Obispos. Esto es un camino largo de recorrer”, dijo Benítez.

Y George aprovechó para reiterar la postura de su Iglesia que “no anima ni aprueba desobedecer la ley, en el país o sus fronteras”, pero al mismo tiempo llama –dijo–- al respeto de todos sin importar su situación legal.

“Que sea esta la era del favor de Dios, cuando las redadas y la separación de familias cesen, la era en que nuestros legisladores pasen una comprehensiva y compasiva reforma de Inmigración”. Y prosiguió: “Que nosotros, como nación unida en la pasión por la libertad, abracemos una libertad más amplia e inclusiva. Que seamos capaces de abrazar a nuestros hermanos y hermanas indocumentados y decirles: ´Salgan de la oscuridad. Bienvenido a la luz´”.