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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Más y más feligreses piden ayuda en las parroquias

Texto: Clemente Nicado, Editor

Vapuleados por la mala economía y un sistema migratorio roto, un creciente ejército de feligreses solicita apoyo en parroquias de la Iglesia Católica que, lejos de darles la espalda, busca alternativas, como la reactivación su ministerio de Pastoral Social.

Es la madre que viene con sus hijos a pedir apoyo porque su esposo, indocumentado, cayó en una redada o es la cabeza de familia que pide “algo” para pagar la cuenta de electricidad o de gas.

Junto a problemas recurrentes como violencia doméstica y acoso sexual, la Iglesia Católica parece enfrentar una avalancha de feligreses que ponen en aprietos a los párrocos con sus solicitudes de ayuda.

Frente al caótico derrumbe inmobiliario, siguen llegando familias a donde el Padre a contarle que acaban de perder la casa o que están por ese camino. Piden ayuda espiritual para calmar la tormenta del alma, pero también material, con lo que puedan.

Las parroquias de Chicago han estado enfrentando un cúmulo de problemas sociales, especialmente en la comunidad de inmigrante, pero en las actuales condiciones de dificultad económica, el número de personas solicitando ayuda , según varios líderes parroquiales, parece tomar ribetes de emergencia.

Y los párrocos, lógicamente, sienten la presión, pero no cierran las puertas del templo y enfrentan los nubarrones con los recursos de que disponen y con una iniciativa que busca conectar a los necesitados con organizaciones comunitarias o agencias del gobierno donde pudieran hallar la solución o alivio a sus problemas.

La Pastoral Social

Graciela Contreras, Coordinadora para el Ministerio Hispano en el Vicariato I, afirmó que una de las estrategias para enfrentar el problema ha sido la activación del ministerio de la Pastoral Social en al menos siete parroquias de su vicariato.

“Hay mucha ayuda disponible en la misma comunidad y la gente no lo sabe. Lo que hacemos bajo este concepto es entrenar a líderes parroquiales para que conecten a toda esta gente con los recursos”, dijo Contreras.

Y puso algunos ejemplos. “Si se trata de un caso de acoso sexual en el trabajo o de un empleador que no quiera pagar a sus empleados, nuestro líder parroquial puede explicarle sus derechos, aún si son indocumentados, y conectarlos con el Departamento del Trabajo para que realicen una investigación al respecto”, explicó.

El padre Juan Bosco, pastor de la parroquia Misión Juan Diego, en este mismo vicariato, también percibe un aumento de feligreses que necesitan ayuda urgente.

“Hay mucha gente perdiendo el empleo y, una vez que pasa esto, comienzan a perder su casa por falta de pago”, advirtió.

Dentro de su ministerio de la Pastoral Social, el padre Bosco despliega pequeños grupos en su comunidad para brindar el respaldo que puede, mientras sortea la difícil situación que vive su propia Iglesia.

“Estamos pidiendo ayuda a otras parroquias para mantener en pie la nuestra”, dijo.

Hay desesperación

Para el padre Brendan Curran, el aumento de feligreses que piden ayuda en su propia parroquia, San Pío V, y en otras del área es la combinación de factores derivados de la dificultad de la economía, la consecuente pérdida de empleos y los problemas migratorios que aún persisten.

“Veo a las familias más desanimadas y desesperadas”, indicó el padre Brendan, para quien la Pastoral Social es un proyecto excelente que también se instrumenta en La Villita y Pilsen. “Es una necesidad urgente (poner en práctica esta iniciativa), porque muchos inmigrantes, especialmente los indocumentados, han perdido la confianza en las instituciones oficiales por el miedo a ser reportados a Inmigración y deportados luego a sus países”, indicó.

A juicio del párraco es imprescindible informar a la comunidad por diferentes vías: en misas, con agentes pastorales, talleres, boletines y todo tipo de recursos comunicativos posibles”, señaló.

Respondemos con lo que podemos

El horizonte se dibuja similar en el sur de la ciudad, a juzgar por el padre Carl Quebedeaux, pastor de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, localizada al Este de la calle 91. “Uno de los problemas que enfrentamos con frecuencia está relacionado con personas que pierden su casa. Aquí en esta área del sur hay más de 400 casas embargadas, muchos de sus dueños son hispanos o afroamericanos, que vienen a nuestra parroquia a pedir ayuda”, dijo.

El párroco reactivó también la Pastoral Social, establecida en la Arquidiócesis a finales de los 90, para conectar a los feligreses con la ayuda oficial. “Hemos tenido diversos tipos de casos muy tristes. Hubo una familia que no pudo aguantar tanta presión y se fue completa para México. Antes de irse, vinieron a pedirme la bendición”, dijo Quebedeaux. Esto no es común. La familia hispana es muy unida y se ayudan un a los otros”, acotó.

Por otro lado, la Iglesia ha visto como la demanda de ropa y despensa ha ido en aumento. El propio párroco fue a recoger recientemente 30 cajas de queso donadas por un empresario de la comunidad. “Estamos dando comida cada jueves. Son cada vez más la gente que viene por despensa y por otro tipo de ayuda. Respondemos con lo que podemos”, apuntó.

Dios pone prueba

El padre Gary Graff, al frente de la parroquia La Sagrada Familia y de otras dos de Waukegan, cree que el aumento de feligreses en los templos, obedece también a que buscan una explicación en Dios de todo lo que les pasa.

“Quieren saber lo que Dios quiere decir en estos momentos de crisis”, dijo. Dios pone prueba justo en el momento en que el enemigo pega más, duro que nunca, no debemos tirar la toalla. Dios esta fuerte. Quiere que veamos la luz en la oscuridad”.

En opinión de Graff, quien en sus tres parroquias enfrenta problemas similares a los expuestos en este reportaje, los sacerdotes deben estar preparados para este momento de la vida.

“Ellos (los feligreses) no nos buscan a nosotros, sino a Cristo Jesús a través de nosotros”, concluyó.