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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Casa Jesús tiene un nuevo director

Texto: Redacción Chicago Católico

El padre Octavio Muñoz fue nombrado como nuevo director de Casa Jesús, el mismo seminario donde inició su rápido camino hacia el sacerdocio a su llegada a Chicago desde su natal Aguascalientes, México, en el 2001.

Muñoz muestra orgullo por la nueva responsabilidad asignada en una institución que le dio cuerpo y alma a su vocación y de un centro que, en sus 22 años de existencia, ha sido “el punto de partida” para casi 30 sacerdotes hispanos que hoy sirven a la Arquidiócesis de Chicago, incluyéndose él mismo.

Casa Jesús le dio la base en lo espiritual y lo académico, incluido estudios de inglés que, por medio de esta institución, recibió en la Universidad de Illinois en Chicago. Luego ingresó en Mundelein para estudiar teología. En noviembre del 2003 fue ordenado diácono y siete meses después recibió la orden sacerdotal en una liturgia presidida por el Arzobispo de Chicago en la Catedral del Santo Nombre.

El padre Octavio, quien tiene 32 años, fue asignado previamente a dos parroquias: Santa Inés de Bohemia y San Pablo, en Chicago Heights antes de regresar a Casa Jesús en julio de 2008 para trabajar junto al padre Alejandro Garrido, quien fungía como director.

En febrero pasado, Muñoz fue nombrado como director de Casa Jesús en sustitución de Garrido, quien está concluyendo un doctorado en psicología clínica en Loyola University. En entrevista con Chicago Católico habló de la importancia de Casa Jesús para la Arquidiócesis de Chicago, de su responsabilidad y su visión respecto al futuro de esta institución. Para empezar, hablamos del objetivo de esta dependencia clave en la formación de líderes hispanos.

“Sigue siendo el mismo: ofrecer a los jóvenes hispanos interesados en el sacerdocio arquidiocesano una oportunidad de prepararse adecuadamente para el seminario de Mundelein y ser ordenados sacerdotes en Chicago al servicio de la Arquidiócesis. Y esta preparación abarca las cuatro aéreas fundamentales que son intelectual, pastoral, comunicativa y espiritual.” Señaló.

¿Puede explicar la importancia de Casa Jesús a partir de tu experiencia?

Por ejemplo, yo no sabía inglés al llegar aquí. Para una persona que quiera vivir el sacerdocio ministerial es indispensable que hable inglés. Aquí también te ayudan en la imprescindible inmersión cultural y religiosa que envuelve a la Arquidiócesis: cómo se celebran las diferentes devociones y tradiciones en una ciudad multicultural. Por ejemplo, hay colombianos que al llegar aquí preguntan por las posadas. Ellos celebran aguinaldos, algo similar. En fin, es una institución absolutamente necesaria para empezar.

En el contexto de la creciente comunidad católica hispana, ¿es necesaria Casa Jesús?

Absolutamente necesaria. Es una respuesta de Dios a nuestra comunidad. El 42 por ciento de los católicos en Chicago son hispanos y solo el 12 por ciento son sacerdotes de origen hispano. Es por eso que muchos anglosajones aprenden el idioma español y la cultura, algo de lo cual debemos estar eternamente agradecidos. Pero esto no quita, sin embargo, que los jóvenes católicos sientan el compromiso de responder al llamado de Dios.

¿Cómo visualiza el futuro de Casa Jesús?

Continuará siendo un hogar que recibe a los jóvenes y los prepara para responder efectivamente a las exigencias del seminario (Mundelein). Es un lapso breve, pero permanecerán en un lugar que pueden llamar su casa. Los visualizo preparándose en las cuatro áreas que referimos anteriormente y aprendiendo las herramientas necesarias para continuar su preparación. Algo en lo que haremos énfasis es en el aprendizaje del inglés. Si por una parte hay una creciente comunidad católica, no es menos cierto que, luego de ser ordenados como sacerdotes, muchos hispanos son asignados en comunidades multiétnicas y necesitan aprender bien el idioma. De hecho, en estos momentos celebramos todas las misas en inglés.

¿Son de Chicago?

La mayoría de los estudiantes vienen de países de América Latina: México, Colombia, Perú y Ecuador. Algunos son de aquí, de Chicago. Aquí podemos tener hasta 15 estudiantes cada año. Actualmente hay siete.

¿Cómo ves este nuevo reto?

Ayudar a una persona a formarse es una responsabilidad muy grande, ayudarle a entender el idioma, a enfrentar una nueva cultura, en su discernimiento, a sobrellevar el cambio drástico que sufren en su vida, pero a la vez me reconforta hacerlo en un ambiente de alegría y con jóvenes que se preparan con un alto grado de responsabilidad.