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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

El Día de la Candelaria y la luz del Niño Jesús

Texto: Clemente Nicado

El interior del templo está casi en la penumbra. Se enciende una vela y luego otras, muchas más, y reaparece la luz de la esperanza entre los cientos de feligreses que llenaron la parroquia Santa Inés de Bohemia, en el barrio de La Villita.

Es 2 de febrero, Día de la Candelaria, la fecha que marca los 40 días del Nacimiento o el fin del período navideño (según la tradición popular), cuando José y María traen al Nino Jesús al templo.

El padre René Mena, quien presidió la misa en esta parroquia de La Villita, vibra de emoción de ver el templo repleto, más de 800 personas, en su mayoría de origen mexicano, que son fieles a una tradición arraigada en su país.

Es el momento de bendecir una figura o imagen del Niño Jesús, así como las velas o las candelas para iluminar el camino. De ahí proviene el nombre de Día de la Candelaria, una jornada de fe que, a juicio del padre Mena, significa reconocer a Cristo como la luz del mundo.

“Nos estamos recordando quién es nuestra luz y en quién debemos depositar toda la confianza cuando estamos en la oscuridad. Especialmente los inmigrantes, a quienes Cristo puede iluminar en estos días de grandes dificultades económicas”, afirmó el sacerdote, un emigrante mexicano.

El propio Mena sintió orgullo de ver a tantos coterráneos que mantienen viva la tradición. Prendemos la vela de la Candelaria para sentirnos más protegidos explica este pastor asociado de la parroquia.

Y este sacerdote puede dar fe de sus palabras, porque cuando de pequeño residía en su natal México y una tormenta dejaba en la total oscuridad todo el pueblo, encontraba alivio y protección en la velas encendidas por sus progenitores.

En este día, conocido también como el “levantamiento” del infante Jesús, los padres aprovechan para bendecir a sus hijos, a quienes suelen vestir de santos y hasta de Papa, transmitiendo una tradición que, al menos en Chicago, parece multiplicarse.

“Es la ocasión en que hemos visto más personas en esta misa (del Día de la Candelaria) y el número de niños en nuestra parroquia fue sorprendente”, apuntó Mena.

Fiel a una tradición que absorbe costumbres de la época prehispánica, no pocos parroquianos aprovechan el fin del periodo navideño para bendecir los alimentos, los cuales comparten con familiares, amigos y vecinos.

De modo que brindar algo de comer forma parte de la celebración del fin de la fiesta navideña que inicia con novenas, posadas, el nacimiento de Jesús y, entre otros festejos, la Rosca de Reyes con figuras de El Niño en su interior.