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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Mujeres más fuertes, vitamina de fe, una nueva vida

Texto: Redacción Chicago Católico

Por años la mujer latina ha tenido en los Cursillos de cristiandad de la Arquidiócesis de Chicago la oportunidad de enterrar sus tormentos espirituales y cotidianos, salir renovada en su fe y cambiar positivamente el curso de sus vidas de una manera inimaginable.

Unas buscan refugio en el Cursillo de cristiandad porque quieren sentir más cerca el calor de Cristo y otras simplemente desean crecer en su fe católica para regresar luego a su parroquia o la comunidad como una nueva líder.

No obstante hay quienes llegan a los Cursillos en un estado espiritual agónico, con una tristeza al borde de la depresión, la autoestima en el piso o arrastrando una carga sentimental tan pesada que apenas pueden hablar a las demás participantes.Y según varios testimonios de mujeres que han vivido esta experiencia formadora, los pesares no suelen ser de poca monta: problemas en el matrimonio, hijos en pandillas, violencia familiar, desesperanza en el futuro, enfermedades, pérdida de la identidad y hasta miedo.

Con la fuerza de la palabra, los cursillos de cristiandad pueden enterrar toda esa carga negativa y cambiar la vida de muchas mujeres quienes al terminar los cuatro días de retiro pueden recuperar la sonrisa extraviada por mucho tiempo y la confianza en sí mismas.

Cristina Delira, quien vivió su primer cursillo en el año 2003, no tiene dudas del poder “curativo” de estos eventos. “Recuerdo a una mujer que llegó a nuestro grupo un jueves y ni siquiera miraba a los ojos cuando hablaba. El domingo, terminó dirigiendo el grupo. Hoy es una persona fuerte, líder en su familia, totalmente diferente”, apuntó.

Durante los últimos cinco años en que ha asistido a estos tipos de encuentros, Delira ha visto incontables mujeres que han logrado cambiar su historia, escuchando a los conferencistas, intercambiando puntos de vista, escuchando las experiencias de otras participantes y poniéndose en sus zapatos.

“Muchas llegan serias, tristes e inseguras. Creo que a veces algunas latinas no se dejan ver tan importante como son realmente. Suelen subestimarse. Cuando termina el Cursillo, el domingo, todos te dan gracias por lo aprendido”, dijo Delira, una activa participante de los Cursillos.

La próxima cita

A lo largo de 40 años, los cursillos de la Arquidiócesis de Chicago han sido una herramienta para preparar líderes que puedan desarrollar con eficiencia la labor evangelizadora en el entorno de la parroquia y su comunidad.

Los cursillos se realizan en un retiro de cuatro días donde feligreses de distintas parroquias profundizan en sus conocimientos en el cristianismo, repasan la Sagrada Escritura y se preparan adecuadamente en los distintos sacramentos, capacidades que se requieren para ser un líder parroquial. Durante el 2008 se impartieron siete cursillos. Cuatro para mujeres y tres para hombres, con una asistencia de alrededor de 350 personas. Del 12 al 15 de marzo se celebrará el próximo y será para mujeres, en la parroquia St. Hedwig (2219 N. Hamilton Ave.), Chicago, IL.

Patricia Robles, quien en los últimos 10 años ha estado al frente de este movimiento, está convencida que los cursos van más allá de la enseñanza católica y sales mejor preparada, incluso para educar a tus hijos en el respeto y la fe. “Siempre hay una experiencia nueva, la oportunidad de conocer más a la Iglesia, de aprender formas de cómo trabajar dentro y fuera de ella”, asegura Robles, para quien la Iglesia y las misas eran “algo de rutina” antes de involucrarse en los Cursillos de cristiandad.

“Gracias a mi experiencia aprendí qué es realmente la Eucaristía. Aquí te dan las herramientas para salir (del retiro) y trabajar en la parroquia. De estos Cursillos han salido personas que más tarde se han ordenado como diáconos”, indicó Robles.

Piedad, acción y estudio

Para el instructor Julio Mora los Cursillos son una parte vital del presente y futuro de la Iglesia. “Te enlaza. Y una vez enlazado con la base del cristianismo, conoces los sacramentos y puedes llegar a saber quién eres verdaderamente”, afirmó.

Según Mora, mediante ejemplos cotidianos, estos tipos de eventos “te dicen quién realmente eres. Sales consciente de que Cristo está vivo en tu vida”, dijo.

Mora asegura que uno de los objetivos de enseñanza en el movimiento de Cursillos es lograr que las personas interioricen tres pilares básicos en la vida: Piedad, acción y estudio.

“La Piedad es el amor, como cristiano, hacia los demás. Acción, porque nadie debe quedarse sentado viendo la necesidad del ser humano, y el estudio porque tienes que estar preparado para enfrentar todos estos retos”, explicó.

A juicio de Mora, la gente requiere ser evangelizada y en los Cursillos se preparan los líderes para que realicen su labor evangelizadora en el lugar de donde proceden.

“Entierran su pasado e inician su apostolado. Muchos se autodescubren. Yo me ví sentado frente a mí mismo. Caramba, yo soy este y no puede ser. Tengo que cambiar”, recuerda Mora.

“No importa quién seas, lo importante es saber quién eres. Y una vez que lo sepas, puedes planear cambios (en tu vida), apuntó.

El diácono Gilberto Cintrón, de 76 años y un ex alumno de Cursillos, hace cuatro décadas atrás, asegura que luego de vivir esa experiencia su vida dio un vuelco total.

“Fue un cambio de 180 grados, en mi matrimonio, en mi vida personal y, por supuesto, en mi vida espiritual: me hice diácono”, dijo.

Para Cintrón, “se trata del movimiento pastoral que más evangeliza. De los Cursillos han nacido casi todos los líderes. Creo que quienes vienen a aquí tienen un cambio porque conocen más la palabra y al Dios verdadero, los sacramentos de la Iglesia católica y se puede vivir la fe más a plenitud”.

Lo que dicen las mujeres

Yesenia De La O sintió que su vida se descarrilaba hacia un rumbo inconveniente cuando dejó de ir a la Iglesia.

Criada en un ambiente familiar católico, la joven salvadoreña vio en el Cursillo de cristiandad el salvavidas para retornar nuevamente al camino que –dijo – nunca debió abandonar.

“Quiero volver a mis raíces. Enfocarme principalmente en la parte espiritual de mi vida. Siento ese llamado y ahora quiero retomar el camino”, indicó.

De La O figura entre las feligreses que participarán en el cursillo por vez primera. Otras, como Elena Gómez, Gloria González y Angélica Sánchez, quieren vivir esta experiencia una y otra vez.

“Después de pasar un Cursillo tomé la decisión de casarme por la Iglesia y me involucré más en mi parroquia (Santa Genoveva), dando catequismo a los niños, de lectora, ministro de comunión y hasta de ujier, cuando no había hombres para hacerlo”, dijo Gómez.

A González, por su parte, el Cursillo le permitió ser también catequista, así como “tener más amistades y conocer más mujeres”.

En tanto Sánchez, feligrés de la parroquia San Carlos Boromeo, de Melrose Park, también le resulta difícil separarse de este tipo de aprendizaje.

“El cursillo cambió mi vida totalmente. Volví a nacer. Vivía muy deprimida, con mi autoestima baja. Cuando me di cuenta que Jesús me ama, me sentí una mujer nueva”, dijo Sánchez, quien asiste a los cursillos de hace 18 años.

Ahora no sólo es “más fuerte”, sino que anima a otras personas a que también vivan su misma experiencia. “Quisiera que todo el mundo tenga un encuentro profundo (con Jesús) como lo tuve yo para que también cambien su vida”, concluyó.