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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

José Castillo: “Nunca se puede decir, ya lo sé todo”

Texto: Clemente Nicado

José Castillo figura entre los graduados de los primeros años de existencia del Instituto de Liderazgo Pastoral. A 20 años de vivir aquella experiencia que dio un nuevo sentido a su vida, el actual Director de Programas Hispanos de Formación Litúrgica de la Oficina para el Culto Divino de la Arquidiócesis de Chicago, habla sobre su sólida fe católica, la forma en que se involucró como alumno del Instituto de Liderazgo Pastoral y luego en la liturgia, así como de la importancia para la Iglesia de contar con personas más preparadas a la hora de ejercer los distintos ministerios.

Para Castillo, entrevistado en su oficina en el Centro Meyer, una de las dos sedes del Centro Pastoral, una preparación como la recibida en el Instituto de Liderazgo Pastoral es lo que “hace realmente la diferencia en la Iglesia”.

La entrevista con este mexicano de 63 años de edad forma parte de una serie de artículos con motivo del XXV Aniversario de la creación de este Instituto que ha formados a cientos de líderes hispanos en todos estos años. En la edición anterior, Chicago Católico publicó una entrevista con el padre Michael Boehm, uno de los fundadores.

Chicago Católico: ¿Cómo fue que se involucró en el Instituto?

José Castillo: Fue en 1986. Para ese tiempo ya estaba involucrado en algún tipo de ministerio en la Iglesia. Estaba en un proceso de búsqueda, de algo más significativo en mi vida de fe. Quería tener una vida más cercana a Dios. Y como resultado de esa búsqueda comencé a participar en la parroquia Santa Ludmilla (actualmente cerrada y demolida). Allí conocí al padre Mike Boehm, quien me invitó a participar en los programas del Instituto. Tenía entonces 41 años de edad.

CC: ¿Y le cambió su vida?

JC: Absolutamente. Me ayudó mucho a desarrollar mis conocimientos sobre diferentes áreas de la Iglesia: su historia y la Sagrada Escrituras. Aprendí mucho sobre la Biblia, sobre habilidades humanas, eclesiología y cristología básicas y la religiosidad popular. El programa se llevó a cabo en el lugar donde años después iba ser empleado como trabajador de la Arquidiócesis, en el 1800 N. Hermitage Ave., antigua sede de la Oficina de Liturgia de la Arquidiócesis de Chicago. Luego de participar en el Liderazgo Pastoral me sentí más comprometido con la Iglesia. Puedo decir que fue un crecimiento bastante significativo. Después de mi graduación, sentí más seguridad y habilidad para desarrollar mi ministerio frente a la asamblea. Esto aumentó mis habilidades para comenzar a facilitar y coordinar procesos y programas de formación ministerial en el área de la liturgia.

CC: ¿Cuánto podría ayudar el Instituto a otras personas de fe en el desarrollo de sus ministerios en la Iglesia?

JC: Pues ya sabemos que la Eucaristía Dominical es el centro de la vida de fe del pueblo católico. Es donde el pueblo se congrega a celebrar la vida y Misterio Pascual del Señor Jesús. Por tanto, debemos estar preparados para servir adecuadamente al pueblo de Dios que se reúne semanalmente como una asamblea. Hay todavía muchas personas que necesitan desarrollar sus conocimientos y habilidades para prestart un ministerio más adecuado, que responda a las necesidades particulares de la comunidad de fe. En el Instituto se recibe una preparación integral respecto a lo que significa ejercer liderazgo como un servicio a la Iglesia.

CC: ¿Por qué escogió la liturgia?

JC: Fue una respuesta a una llamado, a una vocación. Pude haber escogido otros caminos empujado por mi profunda fe cristiana, incluso, el diaconado. Algunas personas y sacerdotes me han sugerido la idea de hacerme diácono pero estoy contento con mi vocación como laico comprometido. Mi vocación es servir en el área de la formación litúrgica y desde aquí quiero continuar sirviendo a la Iglesia.

CC: ¿Realmente necesitamos la formación de más líderes?

JC: No hay duda alguna. Estamos aún en un proceso de formación de líderes. Se ha avanzado, pero necesitamos más personas que respondan al crecimiento de la población católica hispana en Illinois y en todas partes. Existe la necesidad de personas que ejerzan liderazgo en el ministerio litúrgico y cualquier otro ministerio. Por otra parte, la formación que se ofrece en el Instituto Hispano de Liturgia es de calidad. Ahora estamos preparando a la gente con la calidad del ministerio que debe ejercer, en la música, la proclamación de la palabra, la planificación litúrgica, hospitalidad y otros ministerios en general.

Si alguien todavía no ha considerado profundizar y desarrollar sus habilidades ministeriales, debe considerar el Instituto de Liderazgo Pastoral porque eso es justamente la preparación lo que va a marcar la diferencia de servicio que la Iglesia da al pueblo. La formación debe ser siempre continua. Nunca puede decirse “ya lo sé todo”. Siempre hay un área en la cual hace falta superarse y formarse espiritual y ministerialmente.