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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

En el nombre del cielo…

Padre Claudio Díaz Jr.

Director Oficina para Católicos Hispanos

El domingo 14 de diciembre, tercer domingo del adviento, en la catedral del Santo Nombre, llevamos a cabo la Vigésima Segunda Posada Arquidiocesana. Alrededor de mil doscientas personas se dieron cita en la iglesia madre a pedir posada.

Las diversas comunidades arquidiocesanas, varias de ellas con sus estandartes, entraron atentos, jubilosos y con profunda esperanza al servicio de oración. Los seminaristas de Casa Jesús abrieron la procesión de un San José y la Virgen caminado con solemnidad, seguidos del señor obispo Gustavo García– Siller. El ministerio de música guió todo el servicio con cánticos, salmos, antífonas y otros himnos que llevaron a la asamblea a un espíritu celebratorio y de meditación.

Se compartieron cuatro testimonios con el pueblo. Cuatro vidas diferentes abrieron su corazón y unieron sus voces señalando nuevamente la situación de opresión e injusticia para varios hermanos de nuestro pueblo. Las cuatro voces, una pareja de hermanos, un joven adulto trabajador con deseos de estudiar más y un diácono recién ordenado para nuestra arquidiócesis, se dieron a la tarea de hacer eco de muchas de las historias presentes en la asamblea. Con dignidad, valor, emotivamente, se convirtieron en profetas haciendo un llamado a la conciencia de los legisladores para que tengamos leyes más justas, inclusivas, que unan a las familias de los inmigrantes, que reconozcan el valor de los millones de trabajadores indocumentados y que extiendan una oportunidad a un similar número de estudiantes de hacer una diferencia intencional en este país.

La reacción de la asamblea fue de esperar; lágrimas, vítores de gozo y esperanza se expresaban en sus rostros y reacciones. Era como si reafirmasen que “la historia que acabamos de escuchar es nuestra historia”. Seguido, en procesión salimos por las calles de Chicago pidiendo posada, pidiendo no lo que queremos sino lo que necesitamos para poder seguir sirviendo a Dios y al prójimo en este país. Espectadores desde las ventanas de las tiendas y restaurantes, los peatones, turistas y demás miraban con interés, curiosidad. Algunos reconocían el signo de la Virgen y san José... Algunos hasta se persignaban mostrando solidaridad y respeto con la procesión...

Mientras, el pueblo peregrinaba rezando, cantando y anhelando... Siempre profetas, siempre príncipes de la corte espiritual de Dios, siempre pueblo de Dios. Terminamos con la bendición final de vuelta en la catedral, adjunto con cánticos de salida y aguinaldos para los niños. Las palabras de Don Gustavo fueron de esperanza, de ánimo e indicativas de que la historia aún no ha terminado con nosotros y si Dios está de nuestro lado... ¿Quién puede contra nosotros? Me sentí lleno de gozo el ver tantos rostros conocidos, el conocer nuevas personas y el ver la luz de un pueblo que no se desanima, que no se rinde...

La Virgen María al ser invitada a cooperar con el plan de Dios en convertirse en la madre del Salvador del mundo no se rindió. El justo san José no se dejó llevar por sus dudas e inseguridades y una vez entendida su misión no titubeó en apoyar a María y en aceptar la responsabilidad de criar al niño Dios. Jesús no dudó en venir al mundo como un ser humano y nacer en estrecha humildad en Belén. No se rindieron como la sagrada familia ante el reto de salir hacia Egipto como inmigrantes. Por ende pueblo de Dios no nos detengamos. Vayamos al portal de Belén, sigamos a la sagrada familia al exilio y regresemos a la tierra que verá cómo Dios hace maravillas con su pueblo y eventualmente, disfrutar de todo aquello que al Altísimo nos ha prometido comenzando aquí en este mundo, en este continente, en este país.

Agradezco profundamente al equipo de la Posada Arquidiocesana que con suma generosidad llevó a cabo la tarea de continuar con una tradición, un espacio de celebración y de voz... ¡Qué este año de 2009 les cubra con sumas bendiciones y que los santos Reyes les traigan todo lo que necesitan para seguir sirviendo a Dios!