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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Somos un pueblo de esperanza

Texto: Michelle Martin,
Editor asistente, Catholic New World

En un congelado viernes por la tarde, más de 400 católicos se reunieron en la Federal Plaza en las calles Adams y Dearborn en el centro de Chicago para celebrar de manera pública la Eucaristía en honor a Nuestra Señora de Guadalupe. El obispo auxiliar Gustavo Garcia-Siller presidió esta celebración al aire libre, llamándolo un “momento histórico” y dijo que la gente que se había reunido lo hizo porque estaban preocupados por la situación social que viven. Pero ninguno vino falto de esperanza, afirmó el obispo García-Siller, porque la Virgen de Guadalupe es una señal de esperanza.

“Somos un pueblo de esperanza”, dijo, himno que sería repetido varias veces durante la misa por la gente ahí reunida. “Nuestras Américas son un lugar de esperanza”.

La misa fue celebrada a la sombra de los edificios Kluczynski y Dirksen de oficinas federales, con la bandera estadounidense ondeando arriba de la congregación. El evento fue gracias a la organización de Thomas Brjecha de la Thomas More Law Society. Esta sociedad promovió la misa en colaboración con la Oficina Pro Vida, la Oficina para Justicia y la Paz y la Oficina del Ministerio Hispano de la arquidiócesis, así como la Liga de Acción Pro-Vida.

Con temperaturas menores a quince grados y un factor de congelamiento cercano al cero, los organizadores ofrecieron café y chocolate caliente después de la misa, así como paquetes para calentarse las manos para quienes sufrían los efectos del frío. También ofrecieron rosas para ofrendarlas a la virgen para aquellos que no llevaron las suyas.

Los concelebrantes ocasionalmente se colocaron sombreros y guantes, mientras que los miembros de la asamblea estaban arropados con capas de abrigos, mantas y cobertores, sin embargo, esto no impidió que la mayoría se arrodillara en el frío pavimento durante la Plegaria Eucarística.

María, quien se apareció a San Juan Diego en el amanecer del 9 de diciembre del año 1531, es el mayor faro de esperanza, dijo García-Siller, porque María fue quien dio a Dios a la humanidad. María se apareció a Juan Diego en dos ocasiones más y en la última, el 12 de diciembre llenó su tilma (capa) con rosas. Cuando él vació su tilma de las rosas, encontró la imagen de la virgen, la cual aún se encuentra en exhibición en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México.

“Desde entonces, la Bendita Virgen María ha sido un faro de esperanza para todos los pueblos y ha estado presente en todas las culturas”, dijo el obispo. García-Siller, quien nació en San Luis Potosí, México, habló de su propia conexión con la Virgen de Guadalupe, relatando que antes que sus padres se casaran, les habían dicho que no podrían tener hijos. Antes de la boda hicieron un peregrinaje a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac. Más tarde, cuando su madre estuvo embarazada de él, hicieron otra peregrinación para darle gracias y regresaron después para presentarlo a la Virgen cuando nació, relató García- Siller, quien terminó siendo el más grande de 15 hijos en su familia. “Desde entonces, se ha convertido en un camino de fe que he recorrido muchas veces” dijo.

Las peregrinaciones para ver a Nuestra Señora de Guadalupe continúan, aún en el área de Chicago, dijo el obispo. El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Maryville, en Des Plaines esperaba 100,000 peregrinos en las 24 horas posteriores a la misa de las 8 p.m., que él presidió en el santuario el día 11 de diciembre.

“Vi a miles de personas caminando millas en la oscuridad y el frío”, dijo. “Con niños y bebés en medio del frío, para estar cerca de Nuestra Señora de Guadalupe. La historia de Nuestra Señora de Guadalupe y su hermosa presencia en la tilma nos recuerda que los bebés en el útero, los niños en la calle, los jóvenes, los pueblos indígenas, los inmigrantes, los refugiados, los ancianos, los marginados y todos los pecadores, puedan vivir en la esperanza”.

La familia Foreman de la Parroquia de San Alejandro, en Palos Heights hizo el viaje hasta el centro de Chicago para participar en la misa y sintieron que su ánimo se elevaba por la alegría que les comunicaron los otros fieles, a pesar del frío. “¿Viste las sonrisas en los rostros de todas las personas?”, preguntó Christina Foreman. “Necesitábamos hacer esto. Fue una demostración pública y mostró una Iglesia católica unida”.

Otros vinieron porque trabajaban en el área. Daniel Gómez, quien trabaja para el Departamento del Trabajo en el Edificio Kluczinski, salió en la hora de su almuerzo.

“De cualquier manera había planeado a ir a misa el día de hoy”, dijo. “Miré afuera y vi la Misa”.

Brjecha comentó que la idea de una misa pública le llegó después de ver las gigantescas marchas por los derechos de los inmigrantes que llegaron al centro de Chicago. La Thomas More Law Society había estado involucrada en cuestionamientos legales previos para permitir la instalación de un “Nacimiento” en la cercana Plaza Daley, y permitir que se mostraran fragmentos de la película “The Nativity”. La Sociedad también organizó una liturgia pascsual al amanecer en la Plaza Daley.

Pero la Plaza Daley está ocupada por el Mercado Chriskindle durante el mes de diciembre, así que se acercó a las autoridades federales para utilizar la plaza en las calles Dearborn y Adams. Las autoridades accedieron sin dificultad alguna, dijo.

Nuestra Señora de Guadalupe es la patrona no sólo de México sino de todas las Américas, señaló García-Siller en su homilía.

“Ella es la esperanza de nuestras Américas porque recibió el favor de Dios, porque concibió en su útero un hijo, de nombre Jesús, porque su hijo es el Hijo de Dios y su reino no tiene fin”.

Para más información respecto a la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, vaya a las páginas 14 y 15.