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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Abren “una puerta” a inmigrantes indocumentados

Texto: Clemente Nicado

Los inmigrantes indocumentados que buscan sin éxito un refugio a su desesperada situación migratoria, encontraron una puerta abierta, frente a una cárcel al oeste de Chicago. Al menos de manera simbólica.

Casi congelados por un frío cortante, varias decenas de peregrinos vieron con satisfacción cómo se abrió una puerta justo frente a un centro de detención por donde han pasado miles de inmigrantes indocumentados antes de ser enviados a corte o deportados a sus países de origen.

En el marco del resurgimiento de la tradicional posada arquidiocesana, la Campaña Católica para una Reforma Migratoria (CCIR, por sus siglas en inglés) quiso llamar una vez más la atención sobre la necesidad de hallar una salida al problema y dio albergue a forasteros en un evento enfocado en este tema.

El peregrinaje, efectuado el pasado día 19 de diciembre, comenzó a las 7:30 a.m. en la parroquia Santa Eulalia, en el 1851 S. 9th St, en Maywood, y concluyó en el Centro de Detención de Broadview donde ese mismo día se alojaba un número indeterminado de inmigrantes que son arrestados por diversas causas.

En el recorrido, de aproximadamente una milla, católicos y no católicos se unieron para rezar y cantar juntos como “un signo de esperanza, justicia y dignidad humana para todos los inmigrantes que desean hacer de Estados Unidos su casa” para trabajar honradamente y vivir con su familia, enfatizaron sus organizadores.

Entre los participantes se encontraban feligreses y laicos, así como representantes de Sacerdotes por la Justicia para Inmigrantes y de Hermanas y Hermanos de Inmigrantes de la CCIR.

Durante su recorrido, los peregrinos hicieron dos simbólicas paradas de oración y continuaron cantando canciones tradicionales de posadas, aunque en algunas ocasiones les cambiaron la letra.

“Para estar a tono con nuestra demanda de hoy, cambiamos algunas letras de los cantos para, por ejemplo, pedir justicia”, dijo en entrevista Marilú González, miembro del Comité Organizador de esta jornada.

Una vez que llegaron al Centro de Detención, en el 1930 S. Beach Ave., los peregrinos encontraron una puerta abierta que, de manera simbólica, fue colocada en las afueras de la prisión y por donde entraron para recibir una grata bienvenida.

“Quisimos lanzar un mensaje claro. Queremos que los inmigrantes sean aceptados en este país, que se vea la inmigración como un fenómeno natural. Sabemos que la promulgación de leyes de inmigración justas, sigue siendo una prioridad”, dijo González.

Para reforzar este punto de vista, González afirmó que la disposición de seguir adelante con esta exigencia quedó plasmada en la propia posada matutina, que contó con la participación decenas de personas, a pesar de las bajas temperaturas.

En nombre de Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes y de Hermanas y Hermanos de los Inmigrantes, el padre Larry Dowling, leyó una declaración en la que enfatizó el desafío y la esperanza de continuar caminando al lado de los inmigrantes, y la transformación que aún se requiere de las mentes y el corazón, y de hallar una legislación comprensiva.

La posada pro inmigrante fue llevada a cabo en el mismo sitio donde las hermanas JoAnn Perche y Pat Murphy han protagonizado una pacífica protesta mediante oraciones para pedir clemencia para aquellos inmigrantes que han sido buenos trabajadores y padres de familias y son arrestados y deportados por ser indocumentados.

También desafiando el frío, el fuerte viento y a veces la nieve, las septuagenarias Perche y Murphy estuvieron allí cada viernes, desde enero del 2007, antes de tomar un descanso hace sólo algunos meses.

Pero mientras monjas, sacerdotes, laicos e inmigrantes y familiares de detenidos tratan de llamar la atención de las autoridades, al Centro de Detención siguen entrando y saliendo camionetas con arrestados, en una señal que advierte sobre un hecho latente.

La Arquidiócesis de Chicago, junto con sus obispos, sacerdotes y congregaciones religiosas, ha apoyado por largo tiempo la voz de los inmigrantes, particularmente desde que la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos lanzó su campana Católica por una Reforma Migratoria en mayo del 2005.

El propósito de entonces y de ahora -apunta la CCIR- es educar a los católicos acerca de la necesidad de una reforma comprensiva y la promulgación de una ley para una permanente y justa solución al tema de la inmigración en este país.